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28 junio 2020 7 28 /06 /junio /2020 21:27

____Arg___FPDS 2020
 
 
Argentina: Darìo y Maxi Viven en la lucha!
 
 
___ATD Jujuy ARG 26Junio 2020
 
 
Argentina_ATD Jujuy: Justicia por Dario y Maxi! No olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos!
 
 
 
___Arg__Dario y Maxi  
 
Argentina: Carta a Darío
 
 
 
 
____2020 Dario y Maxi
 
Argentina_Dario y Maxi: Juicio y castigo a los responsables políticos de la Masacre de Avellaneda
 
 
 
  
 
Darío Santillán: a 18 años de la Masacre de Avellaneda
 
 
 
 
Arg2020_Leo Santillan 26J
 
Argentina_Leo Santillán: 26 de junio una represiòn planificada desde la casa de gobierno
 
 
 
____Arg__Dario y Maxi 2020
 
Argentina, Avellaneda_El fervor de una lucha justa: a 18 años de la Masacre.
 
 
 
  
____Arg___FPDS 2020__Junio26_  
 
Videos:
 
ESTACION DARIO Y MAXI
 
 
DARÍO SANTILLÁN La dignidad rebelde
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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24 febrero 2020 1 24 /02 /febrero /2020 21:02

 

 

Argentina_Salta: Comunidades originarias condenadas al etnocidio
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/14/argentina_salta-comunidades-originarias-condenadas-al-etnocidio/

 

Argentina_El lento genocidio wichí: catástrofe humanitaria
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/01/31/argentina_el-lento-genocidio-wichi-catastrofe-humanitaria/

 

Argentina: Muerte de niños wichí en Salta
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/01/29/argentina-muerte-de-ninos-wichi-en-salta/

 

Argentina_Salta: Esmeralda, muerte y quebranto wichi
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/11/02/argentina_salta-esmeralda-muerte-y-quebranto-wichi/

 

Argentina_Salta Wichì: Exterminio por goteo 
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/16/argentina_salta-wichi-exterminio-por-goteo/ 

 

Argentina: ¿Médicos Sin Fronteras para el genocidio wichí?
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/01/15/argentina-medicos-sin-fronteras-para-el-genocidio-wichi/

 

Argentina_Salta: Convocatoria solidaria con los detenidos Wichi
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/01/15/argentina_salta-convocatoria-solidaria-con-los-detenidos-wichi/

 

Argentina_Pagar la deuda: hambre y veneno
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/16/argentina_pagar-la-deuda-hambre-y-veneno/

 

Argentina_Salta: Hambre y olvido wichi
http://redlatinasinfronteras.over-blog.es/2020/02/argentina_salta-hambre-y-olvido-wichi.html 

 

Argentina_Salta: (audio) Mara Puntano denuncia el genocidio Wichì
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/14/argentina_salta-audio-mara-puntano-denuncia-el-genocidio-wichi/

 

Argentina_Salta: Comunidades piden médicos, agua potable, trabajo y educación intercultural
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/15/argentina_salta-comunidades-piden-medicos-agua-potable-trabajo-y-educacion-intercultural/

 

Argentina_Salta: Abel “Opus”Albino y los niños wichí
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/15/argentina_salta-abel-opusalbino-y-los-ninos-wichi/

 

Argentina_Muertes wichí: “Dejar morir” es violencia estatal
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/04/argentina_muertes-wichi-dejar-morir-es-violencia-estatal/

 

Argentina_Salta: el genocidio indígena del siglo XXI
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/02/argentina_salta-el-genocidio-indigena-del-siglo-xxi/ 

 

Argentina: Red Universitaria de Ambiente y Salud denuncia grave situaciòn de comunidades Wichi
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/02/argentina-red-universitaria-de-ambiente-y-salud-denuncia-grave-situacion-de-comunidades-wichi/ 

 

Argentina_Salta: “El desmonte y la falta de agua son la principal causa de la desnutrición y la muerte de niños”
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/02/argentina_salta-el-desmonte-y-la-falta-de-agua-son-la-principal-causa-de-la-desnutricion-y-la-muerte-de-ninos/

 

Argentina: Pelìcula Somos Wichi (2011)
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/11/argentina-pelicula-somos-wichi-2011/

 

Argentina: Comunidades Wichì denuncian desmonte, saqueo y exclusiòn
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/08/44810/

 

Argentina_Salta_Entrevista a Octorina Zamora, referenta wichí (audio)
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/16/argentina_salta_entrevisa-a-octorina-zamora-referenta-wichi-audio/

 

Argentina: La infancia wichi o la pesadilla de Güemes, Belgrano y Castelli
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/11/argentina-la-infancia-wichi-o-la-pesadilla-de-guemes-belgrano-y-castelli/

 

 

 

 

 

 

https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/category/pueblos-originarios/

enred_sinfronteras@riseup.net

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22 febrero 2020 6 22 /02 /febrero /2020 15:32

 

ENLACES de Red Latina sin fronteras 23.02.2020
comunicaciones e información para la liberación

https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2020/02/08/enlaces-de-red-latina-sin-fronteras-08-02-2020/


SUMARIO

Argentina:
-Salta: Comunidades originarias condenadas al etnocidio
-Pagar la deuda: hambre y veneno
-Salta Wichì: Exterminio por goteo 
-Salta: (audio) Mara Puntano denuncia el genocidio Wichì
-Salta Wichì: El Estado violador es un blanco opresor
-Salta: Comunidades piden médicos, agua potable, trabajo y educación intercultural
-Salta: Abel “Opus”Albino y los niños wichí
-Comunidades Wichì denuncian desmonte, saqueo y exclusiòn
-La infancia wichi o la pesadilla de Güemes, Belgrano y Castelli
-La gurisada en la Corte
-Pelota de trapo: Necesitamos tu ayuda
-La democracia de techo bajo
-Benetton, Andrade, el Estado: intereses creados alrededor de la causa de Santiago Maldonado
-Pago fácil. Crecimiento difícil

Chile: 
-Confirman inviabilidad de proyecto minero transfronterizo “Pascua Lama” de Barrick Gold
-Teatro en contingencia: Santiago a Mil
-Censura y clausura de cuentas: La guerra de Piñera escaló a las redes sociales
-El feminismo popular de Violeta Parra
-Los jóvenes, lejos de la farsa plebiscitaria y la tradición de la democracia representativa
-Lo plurinacional e intercultural en el marco de los desafíos constituyentes

Ecuador: 
-Parlamento Mujeres solidaridad con Argentina 19F

México: 
-La inteligencia indígena y el EZLN
-Chiapas: La policía reprimió evento informativo sobre los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa

Panamà: 
-Mujeres Emberà contra extractivismo de madera (Audio)

Perù: 
-Pueblo Awajún resiste a nuevo embate de minera Afrodita

Uruguay: 
-Institucionalizar el crimen de Estado
-Las plantaciones de soja-T en las zonas prohibidas continùan!
-Ocho poblaciones contra el tren de UPM 

NOTAS:

-Adhiere a Carta urgente por la libertad de Julian Assange

-Periodistas alzan la voz en defensa de Julian Assange

-Libertad para el fundador deWikileaks Julian Assange

-El odio contra Greta: Aquí, con nombres y apellidos, quienes lo financian

-Invitaciòn a tejer voces y sueños en defensa del agua y de los territorios en Abya Yala

-Agronegocios: Nuevo asalto corporativo a la alimentación

-Crisis civilizatoria y procesos constituyentes: Entrevista con Emiliano Teràn Mantovani

-Derechos de los pueblos indígenas: recurrente injusticia

-Escuelas fábrica: destruyendo a pueblos indìgenas

-El capitalismo es una mafia peligrosa disfrazada de legal

-Pestilencias

-Raúl Zibechi: América Latina retrocede al período colonial

-Nación Mapuche_Comunidad Juan Currín: «Hemos tomado la decisión de autoconstruir desde la autogestión»


Otros puntos de encuentro:

https://twitter.com/#!/RedLatinaSinFro

https://www.facebook.com/enred.sinfronteras.5

Ediciones anteriores:
https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2016/04/04/enlaces-recopilacion-ediciones-anteriores-desde-2014/

Galeria gráfica de Red Latina sin fronteras:
 http://www.flickr.com/photos/15135029@N06/

contacto:
redlatinasinfronteras.sur@gmail.com

 

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31 enero 2020 5 31 /01 /enero /2020 20:07
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16 septiembre 2019 1 16 /09 /septiembre /2019 19:22

 

Argentina_Guevaristas:

“EL MINUTO” Investigaciòn sobre una historia napolitana en la Buenos Aires de los militares


El 14 de septiembre se ha cumplido un nuevo aniversario del secuestro y desapariciòn en 1976 de jòvenes de la Juventud Guevarista del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Argentina y de su responsable, Eduardo Merbilhaá, que era miembro del Burò Polìtico del PRT.
El grupo napolitano “El Minuto” ofrece la versiòn en castellano del libro que han titulado “EL MINUTO” Investigaciòn sobre una historia napolitana en la Buenos Aires de los militares”
enviado por elabajero@yahoo.com

 


video:  https://vimeo.com/157912023


libro completo en versiòn PDF: 

link >>> elminuto.pdf

 

autor Pino Narducci
director Giuseppe Klain

LOS GUEVARISTAS
UNA HISTORIA NAPOLETANA


María Rosaria Grillo y Venancio Domingo Basanta fueron secuestrados por hombres de la policía federal el 14 de septiembre de 1976 en Buenos Aires, en casa de Luigi, padre de Rosaria , en la avenida Olazábal 5125, séptimo piso.
Eran militantes de la Juventud Guevarista, la organización juvenil del Partido Revolucionario de los Trabajadores de Mario Santucho.
Rosaria tenía 25 años y su nombre de batalla era “Irene”
Venancio tenía 22 años y su nombre de batalla era “el Cholo”.
Estaban prisioneros en el centro clandestino de detención “Campo de Mayo” en la provincia de Buenos Aires.
Estaban todavía vivos en octubre de 1976 porque Patricia Erb, militante de la Juventud Guevarista, secuestrada en septiembre de 1976, conoció a Rosaria en “Campo de Mayo”, mientras Venancio era torturado; Irene le confesó a Patricia que estaba embarazada y que temía que los militares pudieran descubrir su embarazo; antes de separarse se animaron y decidieron que habrían seguido las instrucciones del dirigente del PRT Domingo Menna detenido en “Campo de Mayo”: Hablar con los militares sin decir nada de importante.
A partir de ese momento, Rosaria y Venancio desaparecieron y no se sabe ni siquiera la suerte que corrió el hijo de Rosaria si lo hubiera dado a luz en el centro de detención.
María Rosaria Grillo ciudadana italiana había nacido en Nápoles el 8 de agosto de 1951 en el popular barrio de Barra.
Al año siguiente, viajando a bordo del “Santa Fe” con su madre y tres hermanas se reunió con su padre que había emigrado en Argentina ya por el año 1946.
María Rosaria Grillo estaba matriculada en Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires y era la responsable del grupo de la Juventud Guevarista de la Facultad.
Venancio Domingo Basanta, nacido el 17 de febrero de 1954 en Ramos Mejía, estaba matriculado en la misma universidad y que, por razones de militancia política, había frecuentado la zona de Tucumán y de la ciudad de Córdoba.
Se casaron en el 1975 y se fueron a vivir a un departamento en el barrio Enrique Santos Discépolo n.3931 (ex. Salónica), en el cual, en los años 1974 y 1976, tuvieron lugar diversas reuniones de la Juventud Guevarista.
En septiembre de 1976, Rosaria ayudada por su padre, estuvo a punto de huir para regresar a Nápoles pero no pudo salvarse.
Además de estudiar, trabajaba como empleada en la empresa MUBA asociados S.R.L. en la calle Blanco Encalada n.2463, oficina 1 Capital Federal.
Su compañero de trabajo era Rubén Osvaldo Morresi, llamado “Quique”, militante de la Juventud Guevarista y estudiante de arquitectura de la Facultad de Buenos Aires.
Una hora antes del secuestro de Rosaria y de Venancio , que ocurrió en la zona de Villa Urquiza, Quique fue capturado por los militares a las 3 de la madrugada del 14 de septiembre de 1976 en la Avenida Segurola 3881, 2° piso, dpto. 9, en Villa Devoto.
Junto a él también fueron llevados otros tres militantes de la Juventud Guevarista:
Norberto Daniel Sant’ Angelo, llamado “Tony”, estudiante de Ciencias Económicas, María Eugenia López Calvo, llamada “Cecilia”, estudiante de psicología, y Susana Beatriz Porta, llamada “Lía” estudiante de arquitectura nacida en Ramos Mejía, la misma ciudad de Venancio Basanta.
Norberto Daniel y María Eugenia fueron vistos por Patricia Erb en Campo de Mayo, los mismos días en los que encontraba a Rosaria Grillo.
A lo mejor, Patricia Erb también encontró a Susana Beatriz en el mismo centro de detención.
Seguramente, Quique, Cecilia, Tony y Lía fueron los miembros de la Juventud Guevarista que estuvieron más cerca de Rosaria y Venancio durante la militancia política.
Aquella mañana de invierno, inició la desaparición de los guevaristas de Buenos Aires.

 

Si tienen alguna noticia sobre Rosario Grillo y Venancio Basanta por favor escribanos al correo electrònico:
perrosariagrillo@gmail.com

 

fuente: https://vimeo.com/157912023
 

Índice
Prefacio
Introducción a la edición en italiano
Introducción a la edición en castellano
Prólogo

 

Cap. I Avenida Olazábal
Cap. II Nápoles – Buenos Aires
Cap. III Años tempestuosos
Cap. IV “Cholo”, el ERP, Tucumán
Cap. V El Minuto
Cap. VI Los jóvenes del Frente Universitario
Cap. VII Lucha a los subversivos
Cap. VIII Grupos de tareas
Cap. IX El secuestro de “Julia”, la clandestinidad
Cap. X Desde marzo hasta septiembre
Cap. XI El secuestro de “Cindy”
Cap. XII El secuestro de “Irene” y de “Cholo”
Cap. XIII Avenida Segurola
Cap. XIV El Campito
Cap. XV La búsqueda
Cap. XVI La batalla por la verdad
Cap. XVII Un solo hilo
Cap. XVIII Verdugos y cómplices
Cap. XIX Una hipótesis
Conclusión
Postfación

 

 

prefacio por Julio Santucho
postfación por Diego Ortolani Delfino
traducción por Vera Port
prólogo por Abel Bohoslavsky
diseño gráfico por Giuseppe Klain

 

 



A los ideales de mis padres


– Podíamos vencer, Espartaco. Podíamos haber vencido…
– El habernos rebelado ya ha sido una victoria. Aunque uno solo dijera “No, no quiero”, Roma empieza a temblar. Fuimos diez mil en decir no. Ese fue el prodigio. Haber visto a los esclavos alzar la frente del polvo, saltar con coraje, con una canción en los labios, bajar de la montaña gritando. Haberlos oído cantar abajo, por la llanura.
– Y ahora están muertos…”
De la película Espartaco (1960) de Stanley Kubrik

 

“Quien nombra, llama. Y alguien acude, sin cita previa, sin explicaciones, al lugar donde su nombre, dicho o pensado, lo está llamando. Cuando eso ocurre, uno tiene el derecho de creer que nadie se va del todo mientras no muera la palabra que, llamando, llameando, lo trae”
Eduardo Galeano “Palabras andantes”


Prefacio
Una lìnea recta en el laberinto argentino
por Julio Santucho*


Es muy buena esta iniciativa de Pino Narducci de escribir un libro sobre la Juventud Guevarista y, en particular, sobre la participación italiana y napolitana en el Partido Revolucionario de los Trabajadores y en la Juventud Guevarista de Argentina.
Coincido con Pino en que en Italia es poco conocida la historia de los movimientos revolucionarios de los años 60 y 70 de la Argentina y esto es, en gran parte, por la complicidad de la P2 y sectores políticos y mediáticos italianos con la dictadura militar argentina. Nuestra experiencia como militantes argentinos en el exilio en Italia nos enseñó que en cada lugar en el que lográbamos comunicar con los ciudadanos y con las organizaciones de base de los partidos y sindicatos, incluso de la democracia cristiana, obteníamos una respuesta de fuerte solidaridad con la lucha antidictatorial del pueblo argentino. Pero los argentinos en Italia contábamos con muy pocos espacios institucionales para denunciar los crímenes de la dictadura. Nunca logramos constituir un comité Italia-Argentina como sí se logró en el caso chileno. Incluso en los festivales de la Unitá teníamos dificultades para llevar nuestro mensaje porque el Stand de Argentina estaba hegemonizado por el Partido Comunista Argentino que, en cierto modo, apoyaba a la dictadura con el discurso de que existía, en el ejército, un ala pinochetista más fascista que Videla.


Hoy se sabe perfectamente que la cúpula de las Fuerzas Armadas Argentinas convocó a todos los oficiales a una deliberación acerca de la conveniencia de adoptar un método de represión clandestina. Había dos argumentos centrales.


El primero es que en 1973 el parlamento elegido democráticamente había decretado una amnistía general que puso en libertad a todos los guerrilleros detenidos en las cárceles del país. Eso no podía volver a suceder.


El segundo argumento era que el gobierno de Pinochet en Chile había quedado completamente aislado a nivel mundial, incluso por parte de los gobiernos democráticos occidentales, a causa de la clausura de todos los partidos políticos, del encarcelamiento en lugares públicos como el estadio nacional y la expulsión de los opositores.


Por informes de inteligencia, el PRT tuvo conocimiento ya en octubre de 1975 de que la junta Militar encabezada por Videla había decidido dar un golpe de estado en Marzo de 1976 basado, en primer lugar, en el respeto de la legalidad de todos los partidos tradicionales, incluso el Partido Comunista (el periodista de Rai 3 Italo Moretti pudo entrevistar a los dirigentes del PCA en la sede del Partido de Avenida Callao en plena dictadura); en segundo lugar, la represión habría de basarse en el método del secuestro, desaparición forzada y campos de concentración para torturar y asesinar a los subversivos en forma clandestina.


El pacto de silencio entre los oficiales de las fuerzas armadas, la jerarquía eclesiástica y los principales grupos empresarios del país para ocultar toda información relativa al destino de los desaparecidos, más de 40 años después sigue todavía en pie.
A nivel internacional, durante su existencia, la dictadura militar gozó de importantes apoyos no sólo por parte del gobierno de los Estados Unidos, a partir de la presidencia de Ronald Reagan, sino también de varios gobiernos europeos e incluso de la Union Sovietica que bloqueaban las sanciones a la dictadura militar argentina por violación de los derechos humanos en los organismos de las Naciones Unidas.


Los gobiernos europeos, y en particular el italiano, tenían pleno conocimiento de que en la Argentina se estaba llevando a cabo una represión ilegal. Además, se produjeron muchas denuncias de ciudadanos italianos, franceses y de otros países acerca de la desaparición de sus familiares en la Argentina.


En el caso de los militantes de la Juventud Guevarista que describe este libro, el padre de Maria Rosario Grillo movió cielo y tierra para denunciar la desaparición de su hija, sin mayores resultados. Está documentado también, entre otros, el caso de Yves Domergue, desaparecido a fines de 1976 en Rosario, cuyos padres ya instalados en Francia regresaron a la Argentina y chocaron contra un muro de silencio y complicidad por parte de las autoridades y de la embajada francesa.
 

Puede decirse que, a partir de 1996, el pueblo argentino dio vuelta la pagina, se sacudió de encima el terror impuesto por la dictadura e inició un camino signado por la lucha contra la impunidad, la condena del genocidio ejecutado por el terrorismo de Estado, el compromiso con la memoria, la verdad y la justicia y la reivindicación de la generación de los años 60 y 70.

Esta victoria del pueblo argentino ha sido compartida por el compromiso y la acción solidaria de muchos ciudadanos extranjeros, en particular de muchos italianos. Hemos vivido en carne propia la solidaridad militante de los ciudadanos de Sarzana, Farigliano, Ivrea y Palazzolo del Garda que acogieron con entusiasmo las escuelas políticas del PRT en el exilio. Para no dejar afuera injustamente a nadie, no voy a dar nombres de los centenares y miles de compañeros y amigos, periodistas, magistrados, sindicalistas, personalidades de la cultura que hicieron propia la lucha del pueblo argentino por la justicia. Hago la excepción de mencionar al Presidente Sandro Pertini quien fue el primer representante del gobierno italiano que pidió explicaciones a la dictadura militar por la desaparición de ciudadanos italianos y luego recibió a los familiares de los desaparecidos, entre ellos a mis padres Francisco Santucho y Manuela Juarez.


Este libro de Pino Narducci se inscribe entre esos gestos de solidaridad militante con la lucha de los organismos de derechos humanos de Argentina. En particular, hace un aporte significativo a la investigación de los responsables de la desaparición de siete militantes de la juventud guevarista que tuvo lugar en la noche entre el 13 y el 14 de septiembre 1976 en dos operativos realizados, en forma coordinada, en sendos barrios de la ciudad de Buenos Aires.
La lucha por la verdad, la memoria y la justicia, si bien en forma tardía, ha conseguido importantes éxitos en nuestro país. Según datos de la Superintendencia para delitos de Lesa Humanidad dependiente de la Corte Suprema de Justicia de La Nación, en enero de 2017 se habían dictado más de 150 sentencias, con un saldo de 921 condenas, la
mayoría de las cuales recayeron sobre personal de las fuerzas de seguridad. Hay un pequeño número de cómplices civiles que también han sido condenados o que se encuentran bajo proceso, entre los cuales se encuentran empresarios, jueces y miembros de la iglesia.
Esta victoria se debe también, en parte, a la solidaridad activa de los centenares de italianos a los que hemos hecho referencia y auspiciamos que la investigación encabezada por Pino Narducci pueda contribuir al esclarecimiento de los hechos que aquí se denuncian.
En cuanto a la valoración histórica de los hechos que relata este libro, la conclusión es clara. En el transcurso del siglo XX, entre Italia y Argentina hubo vasos comunicantes entre dos sectores de la sociedad y de la política: la Italia antifascista y la Argentina democrática y revolucionaria, por un lado, y la dictadura cívico militar argentina y la
Italia corrupta, mafiosa, la de Licio Gelli y las tramas secretas que en los años 70 condicionaban fuertemente el sistema político.
Esto nos lleva a evaluar el significado que tuvo la rebelión de los años 60 y 70 en América Latina y, en particular, en Argentina, en términos de fascismo y democracia, capitalismo salvaje y revolución socialista: la ética siempre triunfa en la historia, aunque el camino está hecho de marchas y contra marchas.
Históricamente, la victoria de las ideas avanzadas fueron seguidas de grandes retrocesos, como sucedió con las revoluciones francesa y bolchevique. Y muchas veces las derrotas de los revolucionarios sirvieron de semillas para hacer germinar grandes movimientos emancipatorios.
Como dijo Osvaldo Bayer, Mario Roberto Santucho ha sido una línea recta en el laberinto argentino.
Maria Rosaria Grillo y los militantes de la Juventud Guevarista, como parte de esa abnegada generación latinoamericana a la que pertenecieron, proyectan su rebelión y su entusiasmo, en línea recta, hacia un futuro de libertad.
Buenos Aires, 15 de marzo 2017
*Julio Santucho, hermano del Secretario General del PRT Mario Roberto Santucho, en los ’70 fue director de la escuela política de cuadros, miembro del Comité Central y responsable de la política internacional del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Después del exilio de 1976, vivió por largo tiempo en Italia, 
participando en las actividades del Comité Antifascista contra la represión en Argentina-CAFRA. Enseñó literatura hispanoamericana en la Universidad de Calabria. Hoy día vive en Buenos Aires y es el Presidente del Instituto Multimedial de Derechos Humanos en América latina y del Festival Internacional de Derechos 
Humanos que, cada año, se desarrolla en la capital argentina. Es el autor del libro “Los últimos guevaristas. La guerrilla marxista en la Argentina”, aún inédito en Italia.

 


Videos
 

Los guevaristas _ una historia napoletana _ corto 1/2
https://youtu.be/1G9cfFW506s


Los guevaristas _ una historia napoletana _ corto 2/2
https://youtu.be/GlylWt-mLLM

 

 

 

Introducción a la edición en italiano


La investigación narrada en este libro ha empezado hace algunos años, durante una velada romana pasada con el periodista Pablo Llonto, defensor de los familiares de desaparecidos en los juicios por delictos de lesa humanidad, y con exiliados argentinos llegados a nuestro país alrededor de cuarenta años atrás.
Me preguntaron si conocía la historia de una chica napolitana desaparecida desde 1976. Respondí que ningún napolitano jamás ha oído hablar de esta historia. Así comenzó a tomar cuerpo una investigación histórica sobre los hechos ocurridos en 1976, en Buenos Aires, e iniciados muchísimo tiempo antes, también en Italia.


Los acontecimientos que conciernen a los años de terrorismo de estado argentino, por definición, son impenetrables, secretos, cubiertos por un pacto de silencio entre militares y cómplices civiles que resiste desde aquella época y dificulta descubrir aunque solo sea fragmentos de verdad.
Muchos protagonistas o testigos de aquellos acontecimientos han desaparecido por razones biológicas, como los padres de los chicos secuestrados en septiembre de 1976. Muchos otros, aún con vida, resultan muy difíciles de ubicar. No todos quieren recordar y hablar. Algunos rechazaron relatar sus propias experiencias.
En la Argentina del Presidente Macri vuelven las sombras del pasado y avanza, nuevamente, la petición de impunidad para los genocidas, procesados y condenados en estos años.
Quieren cancelar el largo periodo durante el cual fue irreprimible la lucha por los derechos humanos.


Tal vez, como teme un amigo mío de Buenos Aires, militante de la Juventud Guevarista en los años 70, aguarden que en Argentina vuelva a abrirse el huevo de la serpiente. Sin embargo, de vez en cuando, una luz de esperanza vuelve a encenderse. La representan, sobre todo, chicas y mujeres argentinas. Fueron ellos, en los años 70, los adversarios más inflexibles del fascismo. Aún siguen siendo, después de 40 años, los combatientes más tenaces en la lucha para
impedir el olvido y lograr, a cualquier precio, la verdad y la justicia.
Nosotros también hemos conocido a algunas de estas mujeres, como a las hermanas o las sobrinas de algunos chicos protagonistas de nuestra investigación. La investigación ha sido dirigida desde Italia y el libro es fruto de un trabajo colectivo de un grupo de personas que ha indagado en el campo, en Argentina y en nuestro país, para hallar documentos, testimonios y rastros de aquellos acontecimientos.
Al autor le ha tocado la tarea de ilustrar los resultados del trabajo de todos. A decir verdad, como en todas las historias de desaparición, la investigación no está realmente concluida y, en un futuro, probablemente, otros pedazos se añadirán a los ya descritos en las páginas siguientes.
Quizás, los magistrados de ese país también escribirán una página de verdad judicial.
Advertía, sin embargo, que, aunque pasados cuarenta años, ya estaba maduro el tiempo de que conocieran, en Italia antes que nada, y también los argentinos, una extraordinaria página de historia, personal y colectiva, compuesta en la irrepetible y dramática década del ‘70 en América latina.
Aquella época histórica se había abierto, a principios de los años ’60, con el fuego de la liberación que ardía, en todo el continente, después de la victoria de la revolución cubana y que no se había apagado ni siquiera con la muerte de Ernesto Guevara en el ’67, en la sierra boliviana.
Los años ’70 empezaron, aún, con el sueño de una transformación radical de los países, los latinoamericanos, marcados por las más inaceptables desigualdades sociales y por el arbitrio absoluto de las oligarquías económicas, políticas y de las elites militares, todas expresiones de una única clase social.
Esa aspiración no se desvaneció ni siquiera después del violento derrocamiento del gobierno chileno de Unidad Popular en septiembre del ’73 y la toma del poder por parte de las fuerzas armadas, en el mismo año, también en Uruguay.
Finalmente, el sueño cesó, a finales de los años ’70, cuando los militares y sus cómplices civiles extendieron por todo el continente (Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Argentina, Brasil, Bolivia) también por medio de un pacto oculto, el Operativo Cóndor, ideado en Santiago de Chile, Asunción del Paraguay y Buenos Aires y apoyado activamente por la
CIA.
Para todos aquellos que confrontaban las oligarquías económicas y el poder militar, no se trató solamente de una irremediable derrota política. Aquel resultado significó, literalmente, la destrucción de todos los movimientos de
liberación surgidos en América latina a lo largo de dos décadas y, sobre todo, la destrucción física, individual, de la gran mayoría de hombres y mujeres que habían creído y luchado por una sociedad de hombres libres e iguales.
Ya estaban apresados o muertos los dirigentes y los militantes de los partidos hermanados: el Movimiento de Izquierda Revolucionaria de Chile-MIR, el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros uruguayo y el Ejército de Liberación Nacional-Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia.
En tierras argentinas resistieron y, entre marzo de 1976 y mayo de 1977, finalmente fueron diezmados hombres y mujeres del Partido Revolucionario de los Trabajadores- Ejército Revolucionario del Pueblo-Juventud Guevarista, los últimos guevaristas latinoamericanos, según la risueña definición de Julio Santucho.
Los genocidas argentinos utilizaron un verbo, sumamente eficaz, para describir el método que emplearon en la lucha antisubversiva, “aniquilar”, y ese objetivo, aniquilar, en tiempos de pseudo democracia constitucional, fue estampado jurídicamente por un decreto del gobierno de Isabel Perón en 1975.
Para los terroristas de estado, “aniquilar” la subversión se convierte no sólo en reprimir individuos y grupos a través de operaciones de seguridad o conducir acciones militares contra la guerrilla, sino también, más exactamente – en esa experiencia histórica, hacia los militantes populares, sindicalistas, cuadros o dirigentes políticos, población civil –
destruir físicamente, inferir tormentos y sufrimientos, aniquilar, matar, exterminar al enemigo. Y sobre todo, hacerlo desaparecer. Ni vivos ni muertos, como afirmaba Videla, sino desaparecidos.
Cuando este resultado se alcanzó, produjo, en Argentina, uno de los más gigantescos genocidios en la historia del ‘900, una parte del más amplio exterminio que se consumó en el continente latinoamericano. Desde este punto de vista, los militares de los ’70 heredaron la ideología de la naciente oligarquía argentina y su Ejército en el siglo XIX, es decir cuando la llamada “Campaña al desierto” significó el exterminio de las comunidades aborígenes de las pampas y la Patagonia.
Sin embargo, esta tragedia no fue estudiada por investigadores e historiadores de nuestro país y, sobre todo, no se contó a los chicos y a los jóvenes en las escuelas y universidades italianas.
Un silencio que dura desde hace 40 años, como aquel que, aún hoy, impide, por ejemplo, a todos nosotros saber que, en ‘900, en Europa, antes de la segunda guerra mundial, hubo otra espantosa masacre: la cometida por franquistas españoles contra los republicanos derrotados en 1939.
Un día le pregunté a una mujer, Diana Cruces, que en los años ’70 había militado en el PRT y había padecido inclusive el encierro en la cárcel, que me ayudara a buscar personas con quienes hablar de los hechos que son la cuestión de nuestra investigación. Me respondió – sin rodeos y con palabras que me sobrecogieron – que había acontecido una masacre: “… El PRT fue diezmado por el gobierno militar. En Montoneros quedaron muchos con vida, en el PRT quedaron muy pocos con vida…”.
Cuando me preguntan por qué me ocupo de la historia argentina de los años ’60 y ’70 y frecuento los ambientes de los exiliados que viven en Italia, respondo que lo hago porque he decidido empezar a pagar, por mi parte, una vieja deuda colectiva que tenemos con esa tierra.
En aquellas dos décadas, Europa y el mundo fueron atravesados por impulsos ideales por movimientos, no sólo juveniles, que demuestran ímpetu y solidaridad internacional hacia tantos pueblos que luchaban para conquistar la independencia nacional o que estaban oprimidos por regímenes fascistas: de Cuba a Vietnam y Palestina, de la Grecia de los Coroneles a la España de Franco, que todavía usaba en 1975 el garrote contra los opositores, hasta el Chile democrático ultrajado por Pinochet.
Dimos la espalda a la Argentina que, en 1974/75, ya estaba a la merced del fascismo mientras la gobernaban Isabelita Perón y el masón López Rega y que, luego, se hundió en el horror del genocidio en los años siguientes al golpe del 24 de marzo de 1976. Es suficiente recordar, en este sentido, que, en mayo de 1974, el general Juan Perón, ya siendo presidente por tercera vez, recibió con todos los honores al dictador chileno Augusto Pinochet.
No nos contaron que en Buenos Aires como en Córdoba, en La Plata como en Tucumán cientos de chicas y chicos, también italianos o de origen italiano, fueron secuestrados, torturados de un modo salvaje, violados, asesinados a sangre fría por las calles o conducidos a un centro clandestino de detención y luego lanzados vivos de un avión, en
el inmenso Río de la Plata o en el Océano Atlántico. Esos chicos eran hijos, nietos o bisnietos de millones de italianos que escaparon de la miseria de nuestro país y emigraron a Argentina por casi un siglo, desde mediados del
‘800 hasta principios de los años ’50 del ‘900.
Nuestro país no salvó las vidas de esos chicos y, aún hoy, muchos años después del fin de la dictadura, continúa sin ayudar a los familiares para que obtengan verdad y justicia.
Aquella deuda histórica colectiva todavía se tiene que saldar y, como se sabe, estas deudas jamás prescriben. Nuestro país todavía puede honrarlo.
Los protagonistas de estas páginas son nueve chicos que, a principios de los años ’70, estudiaban en la Universidad de Buenos Aires. Todos eran militantes de la Juventud Guevarista. Sus nombres de guerra eran Cholo, Cecilia, Cindy, Irene, Julia, Lía, Quique, Toni y Vera. Irene era napolitana. Toni era hijo de una napolitana.
Pero en las historia de los demás hallamos un nexo que los unen a Italia. La vida de cada uno de ellos se entrecruzó con la de los otros siendo quebrada, finalmente, en el tremendo septiembre del ’76. Sólo Cindy logró salvarse.
Atribuyo a sus palabras la explicación del título de este libro. “El minuto” – ya no es una medida de tiempo, sino la unidad de medida de la militancia política en Argentina de los años ’70 – resume acabadamente la experiencia de vida que estos jóvenes vivieron durante los años dramáticos previos a la dictadura cívico- militar de Videla y Martínez de Hoz y nos hace comprender cuán obtusa y superficial es una visión histórica según la cual la agonía argentina empezó sólo en marzo de 1976.
Siempre he sostenido que es importante informar que el genocidio produjo 30.000 asesinatos/desaparecidos, alrededor de 8.000 presos políticos encarcelados, unos 500 hijos robados por los militares a las madres detenidas y un incalculable número de exiliados.
Pero, sin embargo, solas, las cifras no logran transmitir el sentido real de la tragedia.
Cada número de estas cifras desmedidas, en realidad, corresponden a una persona, a un hombre o a una mujer con un nombre y una vida, carne viva, sangre y sudor en el momento del suplicio.
Por eso creo que es importante, en la investigación histórica y en la transmisión de la memoria, lograr que aflore y contar la vida de las personas, devolverles un nombre y una identidad a cada uno de esos números, que conozcan quiénes eran esos chicos y chicas, que surjan del olvido – como un día me dijo uno de los testigos encontrados en la
investigación – historias por todos olvidadas.
En el fondo, creo en las palabras de Svetlana Aleksievic, extraordinaria narradora bielorusa: “…Escribo la historia de los sentimientos…la historia del alma…No la historia de la Guerra ni del Estado ni de las Vidas de los héroes, sino la historia del pequeño ser humano arrojado, de su pequeña existencia que conducía, a los épicos abismos de un
evento colosal. A la gran Historia”.
Nápoles, noviembre de 2016

 

 

Introducción a la edición en castellano
 

En la introducción de la edición italiana de “El Minuto” escribí que esta investigación no se había concluído y que, en un futuro, seguramente habríamos descubierto otros fragmentos de verdad sobre la vida y desaparición de los jóvenes guevaristas secuestrados en 1976. Esta previsión se ha cumplido mucho antes de lo que podía imaginarme.


Unos días después de la publicación del libro, en abril de 2017, junto a los familiares de los chicos desaparecidos, participé, en Buenos Aires, a la colocación de una “baldosa”, en Plaza Devoto, que rinde homenaje a Susana Porta, Norberto Sant’Angelo, María Eugenia López Calvo, Ruben Morresi y Silvia Zugazti.
Tuve la ocasión de conocer a otros testigos y viejos compañeros de militancia de los chicos, ex miembros de la Juventud Guevarista que, por 40 años, habían custodiado la memoria de aquella época histórica en sus propios corazones sin compartir aquellos recuerdos con nadie.


Me enteré, entonces, de algunos nuevos hechos y, en esta edición argentina, cuento lo que descubrí después de la salida italiana del libro. Así se enriquece la narración acerca de la vida y del secuestro de Laura Creatore y de
Carlos Capitman, como también la de Norberto Sant’Angelo, Silvia Zugazti, la casa de Avenida Segurola, Domingo Menna. Sobre todo, también surge nítidamente la intensa historia de Eduardo Raúl Merbilhaá, importantísimo dirigente del PRT, cuya desaparición está estrechamente vinculada a la de los chicos de Villa Devoto.
Las historias contadas en estas páginas confirman que, durante el terrorismo de Estado, la secuencia secuestro-tortura-desaparición produjo consecuencias devastadoras y representó el método por medio del cual los militares arrollaron toda forma de resistencia y obtuvieron cualquier tipo de información. En un cierto punto, esta secuencia se volvió casi invencible. Junto a ella funcionó la técnica de la infiltración y el clima de terror incluso impulsó a una generalizada delación. Ambos métodos produjeron consecuencias nefastas.


Escribe lúcidamente Pilar Calverio en su “Poder y desaparición”: “…recuerda Grass que los militares sostenían que el exterminio y la desaparición definitiva tenían una finalidad mayor: sus efectos expansivos, es decir, el terror generalizado…”.
Las vidas de los chicos protagonistas de esta historia fueron, en muchísimos aspectos, parecidas a las de tantos jóvenes de los años ’70, con las mismas ansias, con idénticas inclinaciones y un igual fuerte compromiso político. Escuchaban a los Beatles y el rock, iban a bailar y, en el cine, miraban las mismas películas que se proyectaban en Roma y en Nueva York.


Muchas y muchos, combinaban eso cultivando el folclore argentino, con sus guitarras y bombos y se alegraban en peñas entre empanadas y vino. Y los de origen italiano ni siquiera renunciaban al ritual del almuerzo de los domingos a base de ravioles, canelones o tallarines. En definitiva, sus vidas no eran heroicas ni fuera de lo común.
Sin embargo, los hechos tumultuosos que marcaron la vida de Argentina, ya a finales de 1973, es decir, la progresiva incubación de los gérmenes del terrorismo de Estado, al final rindieron sus existencias muy diferentes de las vividas por un joven europeo.
La opción de la militancia política en la más importante organización de la izquierda revolucionaria latinoamericana, el PRT, transformó radicalmente esas vidas empujándolas en la dirección de la dedicación absoluta hacia los demás y, finalmente, de la total abnegación.


La “abnegada generación de los ‘60”, así la ha definido Osvaldo Bayer. Aquellos chicos fueron jóvenes revolucionarios no porque empuñaron armas, sino porque dedicaron sus vidas, absolutamente, a la causa del rescate y de la emancipación del género humano.
Eligieron esto a través de comportamientos cotidianos como, por ejemplo, participar en la actividad de alfabetización de chicos y de personas que vivían en las villas miserias de Buenos Aires o en la distribución de alimentos de primera necesidad, libros y útiles escolares, siempre en los barrios populares de Capital Federal y en muchas provincias.
Amaron la vida, jamás se echaron atrás, ni siquiera ante la posibilidad, altísima ya en ‘74/’75, de poder ser secuestrados, torturados y asesinados. En resumen, fueron coherentemente guevaristas: “¡En una revolución, si es verdadera, se triunfa o se muere!”


En los últimos veinticinco años, en Argentina, ha florecido una vasta producción histórica sobre el PRT-ERP y también se han producido varias películas y documentales.
La investigación histórica, no obstante, no ha hecho lo mismo en la dirección del estudio de la brevísima experiencia de vida de la Juventud Guevarista, aún más breve que la del PRT-ERP. Espero que este libro reavive el interés de los historiadores y el de todos los que quieran contar la vida de los chicos y chicas de la organización juvenil del partido de Santucho.


En la Argentina de hoy, el negacionismo histórico y el revanchismo de los cómplices de los militares cuestionan algunos principios fundamentales que se han establecido durante la época en la que los Derechos Humanos han sido reconocidos como los cimientos en los que se ha construído la Argentina moderna.
El macrismo y una parte importante de los viejos partidos tradicionales de Argentina, persisten en negar el genocidio o tienden a redimensionarlo relatando la historia como una suerte de “guerra de aparatos”. Resurge así, peligrosamente, la “teoría de los dos demonios”, propalada durante la restauración constitucional de 1983, que pretende la equiparación entre las acciones de la guerrilla y las de los militares genocidas, ocultando la represión dirigida contra el movimiento obrero y una gran parte de la intelectualidad, con métodos de guerra civil.


Mejor dicho, en su relanzamiento en el tercer milenio, esta teoría asume aspectos aún más insidiosos: el intento de calificar como delitos de lesa humanidad, por lo tanto imprescriptibles, incluso las acciones armadas de las organizaciones revolucionarias argentinas.
En definitiva, es como equiparar a los partisanos italianos, los maquis franceses o los milicianos republicanos españoles con las tropas de Mussolini, Hitler y Franco.


Vale la pena recordar las palabras que las organizaciones por los Derechos Humanos han pronunciado para desestimar esta engañosa operación histórica y jurídica: “Un crimen, para ser calificado de lesa humanidad, tiene que formar parte de un ataque generalizado y sistemático a la población civil y dicho crimen tiene que ser cometido por el Estado o con su apoyo o aquiescencia”, palabras que la Corte de Casación Penal argentina
ha aplicado declarando el cierre del caso judicial sobre la muerte, en 1975, del coronel Larrabure.


La perpetración de un genocidio es parte también de una guerra, como lo fue durante la acción del nazi-fascismo. En síntesis, la propaganda oficial pretende sutilmente “admitir” que hubo crímenes de lesa humanidad repartiendo “culpas” con los insurgentes, para ocultar precisamente que la acción bélica de la dictadura fue dirigida con un sentido de clase–propietaria contra la clase trabajadora.
Sectores del poder y de la sociedad tratan de cancelar algunas categorías que han pasado a ser patrimonio común de los argentinos: terrorismo de Estado, dictadura cívico-militar-eclesiástico, genocidio, crímenes contra la Humanidad.
Conservar la memoria, continuar investigando y contar historias de militancia y de desaparición, no cesar de transmitir estas experiencias aún constituye la única forma de derrotar el revisionismo histórico y político y para proseguir el camino de la verdad y de la justicia.
Nápoles, septiembre de 2019

 

 

Prólogo
Minuto conspirativo
por Abel Bohoslavsky

 

Nunca hubiese imaginado que un libro escrito por un desconocido a miles de kilómetros contuviese tantas cosas que conocía. En primer lugar, la Historia. Una parte de la Historia de Argentina y una parte de lo que fue una verdadera epopeya. Cada quien accede a conocer la Historia desde algún ángulo en particular, por alguna motivación propia muy especial. El tano Pino Narducci fue sacudido cuando supo que entre las y los desaparecidos – ya casi un argentinismo – había unas cuantas tanas y unos cuantos tanos. Pero no fue un hallazgo casual. Por razones muy personales, ya tenía una identificación con esa generación de la que formó parte esa militancia de lo que fue la Juventud Guevarista.

Y tuvo la muy buena idea de bucear en las biografías de esas y esos jóvenes, para que jóvenes de hoy puedan conocer lo que la historia oficial les ha ocultado. Muchísimas cosas de sus vidas cotidianas, de sus familias, de sus trabajos y estudios, de sus gustos por una música o una comida. Y su relato recupera ese compromiso y entrega tan difíciles de entender hoy por tanta gente, de cómo y por qué asumieron un ideal, que no tenía ni tiene nada de idealista ni de utópico. Es la Historia de una juventud revolucionaria, que aspiró a transformar de raíz una sociedad que enajena y oprime, porque está basada en la explotación. Solo así se puede entender los tramos de heroísmo que contiene este relato.
* Ese heroísmo contrasta con la criminalidad de los ejecutores del terrorismo estatal que Pino va descubriendo en una trama propia de un investigador de crímenes (nunca mejor aplicado este adjetivo calificativo a su oficio de jurista penalista). Y así nos permite conocer con nombres, apellidos y rangos militares o policiales a una tropa de cobardes encargada por el aparato estatal para perpetrar el exterminio. Pino, conocedor de la historia del fascismo en su Italia natal, redescubre las características de un régimen que reprodujo y amplió esa características en la Argentina a la que tantas familias italianas acudieron en busca de un mejor horizonte, escapando de calamidades económicas y políticas de su época.


* Una meticulosa investigación criminal, nos permite conocer la naturaleza de una dictadura terrorista, su entramado bélico, sus complicidades políticas, judiciales y diplomáticas y, al mismo tiempo, la vida de quienes dieron sus vidas para enfrentarla. No puedo dejar de señalar dos cosas. Una es el título que le estampó a esta investigación con formato de libro novelado: El Minuto. Para quienes de entrada no puedan entenderlo, les comparto las mismas explicaciones que le dí al propio Pino cuando me interrogó al respecto, cuando ya estaba publicado el libro en su versión italiana.


* El minuto era en realidad la abreviación del “minuto conspirativo”, al que se le quitó en la tradición oral militante el calificativo de conspirativo, por lo “quemante” y delatante que es esa palabra. El minuto era sinónimo de coartada. Y reemplazaba esta otra palabra que también es muy “deschavante” que en nuestro lunfardo es sinónimo de “delatante”. Es probable que gran parte de la militancia ingresada después de 1973 ni siquiera conociese el origen de esto del minuto conspirativo. Se tomó de una tradición conspirativa revolucionaria europea, creo que de la época de la Segunda Guerra. Yo lo aprendí en 1969 y cada quien lo iba incorporando en su vida militante. De todas maneras, el aparato represivo conoció bastante tempranamente que la militancia usaba un minuto.

Ocurrió algunas veces que al momento de capturar a militantes, los represores les preguntaran “¿cuál es el minuto?”.
* Tratándose de un grupo de la Juventud Guevarista, uno presupone que formaban un “equipo” (palabra que se usaba para reemplazar la “célula”, también mucho más delatante). Como cada equipo se reunía con mucha frecuencia, se armaba un minuto general para justificar qué estábamos haciendo juntos en ese momento. Tenía que ser consistente, como para ser creíble para los represores, al menos por un tiempo breve. Por ejemplo, un equipo de la JG seguramente estaba compuesto por jóvenes estudiantes secundarios o universitarios ¿Qué pueden estar haciendo juntos en una casa esas y esos jóvenes? Formando un grupo de música, para lo cual, algunos al menos, deben saber tocar un instrumento y tener una guitarra, una batería, etc. Si son de la Ciudad de Buenos Aires puede ser de rock. Si son de Córdoba u otra ciudad que los porteños llaman “el interior”, folklore. Si lo de la música no va porque son ajenos a eso, se puede poner un minuto deportivo: se juntan a ver o practicar algún deporte, o se conocen de la tribuna de tal o cual club de fútbol (o basket si son de Córdoba o Bahía Blanca). A ese minuto general hay que darle una coherencia, una historia, que todos deben dominar bien, porque hay que pensar que si son capturados, van a ser interrogados individualmente. Y todos deben repetir el mismo minuto, pero sin que parezca un minuto. Ejemplo: se conocen desde hace tres meses, en el colegio tal, o en el club tal. Al grupo lo formaron primero tres (A, B y C) y después se sumaron otros tres (D, E y F). Hay que establecer quiénes se conocieron primero y quiénes se conocieron e integraron después. Hay que establecer una especie de rutina que justifique que se reúnen una vez por semana (o dos, o tres, o cada 15 días). Hay que establecer el lugar habitual de reunión (la casa de A y la casa de B). Esas reuniones tienen que tener una constatación por terceras personas: padres, hermanos, etc. que si son interrogados por los represores, puedan contestar – aún sin saber nada de lo que el equipo hace – que efectivamente se reúnen en tal lado con cierta periodicidad. Hay que coordinarse de cómo y cuándo se conocen A con B, o D con F. Lo mejor son vínculos del colegio o del club y en algunos casos (muy pocos) familiares.


* Pero el minuto puede fallar, porque los capturaron con “las manos en la masa”: volantes, periódicos, otros materiales, etc. Al equipo hay que inventarle un “responsable” si los represores detectan rápidamente que son un equipo de la JG. Porque los represores saben siempre que hay algún responsable que los dirige, que viene “del Partido”. A este personaje hay que inventarlo. Todos lo conocen por un nombre o apodo (Alberto, Negro, Cacho, Flaco, etc.). Y hay que inventarle una fisonomía que todos conozcan. Por ejemplo, la de un cantante juvenil o un actor conocido por todos. Cuando les preguntan a cada uno por separado, todos describen al mismo personaje. Por ejemplo: “Alberto es un tipo alto, más o menos 1,80 m de estatura, morocho, pelo castaño…”. Siempre con la imagen del actor, cantante o jugador de fútbol conocido por todos. Y siempre echarle la culpa de todo.Este minuto debe ser recordado al comenzar cada reunión. Uno o dos integrantes del equipo lo repiten en voz alta. Pero Si te capturan en la calle, o frente a un colegio o una fábrica, cada uno debe tener un minuto propio que justifique qué estaba haciendo allí y un recorrido previo, porque te van a preguntar “¿de dónde venís?”, “¿a dónde ibas?”. De todo esto, hay cientos de variantes que cada grupo puede inventar.


Nada mejor que haber titulado El Minuto a esta historia.
* Otra cosa que me impactó cuando conocí el libro, es que Pino lo precede con una referencia al célebre personaje de Espartaco. El nombre de ese luchador líder de la sublevación de los esclavos en la Roma imperial, es una tradición revolucionaria.


¿Entonces, de dónde el impacto? En el lejano 1966, en la Córdoba que incubaba la insurgencia, un grupo de universitarios – algunos también con experiencia sindical – formamos una agrupación con ideales y objeticos socialistas. A la hora de ponerle el nombre, se me ocurrió eludir la costumbre de ponerle siglas y propuse: Espartaco.
Inmediatamente, un compañero a quien no conocía, apoyó resueltamente esa propuesta que, algunos veteranos no compartían. Ese compañero era Domingo Menna, un tano-tano, venido a la Argentina en su infancia junto a su hermanita Raquel, traídos por su madre, la costurera Irma Ferrara y su padre Pánfilo, el sastre. Venían del Abruzzo. Así nos conocimos. Mingo ya era reciente militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, el mismo partido que años después fundará la Juventud Guevarista. El mismo que se haría mundialmente famoso, cuando estando en prisión en 1972 en la cárcel de Rawson, en plena Patagonia argentina, protagonizó una espectacular fuga con otros combatientes, llegando hasta Trelew, capturando un avión y escapando hacia Chile. El Mingo como le decían en su casa, también aparece en El Minuto. No dejen de leerlo.

 

 

 enlaces relacionados: https://perrosariagrillo.wixsite.com/elminuto

 https://eltopoblindado.com/agrupaciones/opm-marxistas/partido-revolucionario-de-los-trabajadores-prt/juventud-guevarista-jg/

tambièn editado en  https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/09/13/argentina_guevaristas-el-minuto-investigacion-sobre-una-historia-napolitana-en-la-buenos-aires-de-los-militares/

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10 septiembre 2019 2 10 /09 /septiembre /2019 17:04
 
10.09.2019

Asesinan a activista indígena en la Amazonía brasileña

Un defensor de las causas indígenas y colaborador de la Fundación Nacional del Indio de Brasil (Funai), Maxciel Pereira dos Santos, fue ultimado a tiros el pasado viernes 6 de septiembre, como una reprimenda por la jornada de defensa de la región amazónica brasileña que venía desarrollando.

Pereira dos Santos fue asesinado por el impacto de dos tiros que recibió en la nuca, según declaraciones de miembros de la Asociación Indigenistas Asociados (INA). El colaborador de Funai iba a bordo de una motocicleta cuando fue baleado.

“Hay indicios de que este crimen bárbaro ocurrió en represalia por sus acciones en la lucha contra las prácticas ilícitas dentro de Tierra Indígena”, denunció la organización gubernamental INA.

El asesinato de Maxciel Pereira dos Santos fue perpetrado en la ciudad de Tabatinga, región del oeste del estado Amazonas de Brasil, zona fronteriza con Perú y Colombia.

“Funcionario de Funai fue asesinado a tiros el viernes 6 por la noche en un área marcada por conflictos en el Amazonas. Maxciel Pereira dos Santos trabajó en una base de cuerpos indígenas en el Valle de Javari, atacado cuatro veces desde el año pasado”, publicó INA tras el asesinato.

De acuerdo con declaraciones de las organizaciones de las que formaba parte Pereira dos Santos, este asesinato es una ejecución a sangre fría por la labores de inspección y vigilancia que venía dirigiendo en el Frente de Protección Etnoambiental de Vale do Javari.

Tras la emergencia forestal que se presentó en la Amazonía brasileña, muchas son las organizaciones ecológicas y ambientales que se han dedicado a proteger las zonas devastadas por las llamas en una estrategia de recuperación de este territorio, acciones que los han puesto en extrema vulnerabilidad ante amenazas, ataques y actos vandálicos.

https://www.nodal.am/2019/09/asesinan-a-activista-indigena-en-la-amazonia-brasilena/

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10 septiembre 2019 2 10 /09 /septiembre /2019 16:53

[RNMA.difusión]

Joven obligado a robar para la policía en Rosario

(Entrevista de Enredando las mañanas)


jose luis rosario movil cadena3Se trata de José Luis Zarvansky, de 26 años, quien luego de hacer pública esta denuncia a través de un móvil de canal Cadena 3 de Rosario, fue detenido. Julia Giordano, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de Rosario, habló con Enredando Las Mañanas sobre este hecho, y destacó la arbitrariedad de la detención del joven

 enviado por 

rnma@rnma.org.ar

 

AUDIO descargar

 

José Luis Zarvansky, de 26 años, interrumpió a un movilero del canal Cadena 3 de Rosario el viernes pasado para contar cómo fue obligado por las fuerzas policiales a robar, mediante violencia física y amenazas de muerte.

“Anoche en el momento más o menos de las seis de la tarde, me paran. Yo estaba en una moto, no tenía los papeles encima y supuestamente decían que la moto era robada. En ese momento, me llevaron para otro lugar… Me para un comando, un patrullero (...) Me obligaron a robar porque sino me mataban. Me ahorcaron y me picanearon” contó el joven mientras mostraba las marcas de violencia sufridas en su cuerpo.

Luego de que José Luis denunciara de este modo el haber sido víctima de la violencia policial fue detenido en la Comisaría n°15 por orden de un fiscal durante algunas horas, y luego fue trasladado al hospital provincial de Rosario.

Distintas organizaciones contra la violencia institucional y abogados acudieron a acompañar a José Luis, entre ellos Julia Giordano, de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de Rosario, quien habló con Enredando Las Mañanas sobre este hecho, y destacó la arbitrariedad de la detención del joven, ya que lo que hubiera correspondido es citarlo para tomarle una declaración e iniciar una investigación sobre su denuncia. Contó también acerca de otras formas de violencia institucional que sufrió José Luis luego de visibilizar lo que le había ocurrido: en principio salió de la comisaría con un pie lesionado, que presumiblemente se ocasionó en la detención, y además el hospital que debía atenderlo no le brindó el tratamiento adecuado (lo cual, recalca Julia, “tiene que ver con el sistema de salud que tenemos”).

Debido a este proceso al que debió someterse el joven es que aún no ha tenido tiempo para realizar ninguna denuncia formal. Julia Giordano aclara que, de todos modos, el fiscal ya tomó conocimiento de la causa así que debería iniciar una investigación. Agrega que no está sorprendida por el accionar de la policía ya que en este tipo de casos funciona como “una suerte de administrador del delito casi ineludible”, y que por eso las organizaciones como la APDH, que se enfrentan día a día a este tipo de cuestiones, no se sorprenden en absoluto al enterarse de un nuevo caso como el de José Luis.

 
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10 septiembre 2019 2 10 /09 /septiembre /2019 15:58

 

La lucha de las mujeres durante el franquismo

Rosa María García Alcón*.

LQS. Septiembre 2019   http://loquesomos.org

 

El régimen franquista aplicó para las mujeres la máxima nazi de las tres “K”: Kinder, Küche und Kirche (niños, cocina e Iglesia) y concedió a la Sección Femenina de la Falange el control de la educación y del entretenimiento de las niñas y las jóvenes

Tras el golpe militar fascista de Franco, las mujeres republicanas sufrieron una represión feroz, selectiva y organizada. Fueron encarceladas, torturadas, violadas, humilladas, rapadas, fusiladas o asesinadas a garrote vil o a golpes, enterradas en fosas comunes, en cunetas, en descampados, ocultadas a sus familiares, despojadas de todo lo suyo –incluso de sus propios hijos–, anuladas. Esta represión extrema tenía como objetivo, primero, erradicar las ideas de igualdad y liberación que apenas habían empezado a aparecer en la II República pero que habían adquirido un papel muy importante en la lucha contra el fascismo. Segundo, como venganza y chantaje contra los hombres de su familia que defendían la legalidad republicana. Tercero, como piezas del botín de guerra del bando franquista.

En los últimos años se ha ido abriendo paso el conocimiento de esta represión de género que había sido olvidada y minusvalorada (más incluso que la de los hombres) y se van conociendo muchas de las atrocidades que cometieron el ejército golpista, los matones de Falange y requetés, la guardia civil y los mercenarios moros de Franco contra la población civil y, en particular, contra las mujeres. Algunos ejemplos de esta represión fueron las 13 rosas de Madrid, las de Grazalema, las de Zufre, Navarra, Palencia (Catalina, la del sonajero de Martín), las guerrilleras del maquis, …

El régimen franquista aplicó para las mujeres la máxima nazi de las tres “K”: Kinder, Küche und Kirche (niños, cocina e Iglesia) y concedió a la Sección Femenina de la Falange el control de la educación y del entretenimiento de las niñas y las jóvenes. La iglesia tenía en Acción Católica otro de los mecanismos de dominio sobre la población femenina y en el Patronato de Protección de la Mujer, un organismo que ha pasado casi desapercibido y que funcionaba como auténtico correccional, un poder sobre las jóvenes “caídas”, que eran todas aquéllas que no se adaptaran a lo establecido por el nacionalcatolicismo.

Las condiciones de vida de la población durante la larga postguerra fueron espantosas: sueldos de miseria, hambre, carestía, falta de vivienda, escasez de recursos sanitarios, de medicinas,… Las enfermedades infecciosas como la tuberculosis, el tifus, la sífilis, junto a las parasitosis, el latirismo, el raquitismo y el escorbuto, asociadas a la falta de higiene y la malnutrición, hacían estragos.

Las mujeres, tradicionalmente encargadas de lo doméstico, tuvieron que desarrollar tenacidad e imaginación para sacar adelante a sus familias, teniendo en cuenta que muchas de ellas estaban viudas o tenían a sus maridos o sus hijos en la cárce,l y que el acceso al trabajo remunerado y con derechos había quedado reducido, casi vedado, tras la aprobación del Fuero del Trabajo donde se decía que “el ideal sería liberar a la mujer de todo trabajo que no fuera atender su hogar y su familia”. Aunque, en realidad, los raquíticos sueldos del “cabeza de familia” tenían que ser complementados con el trabajo de la mujer en la economía sumergida: en el servicio doméstico, con el “pupilaje” o con labores de manipulado o textil en el propio domicilio. Un trabajo mal pagado y sin derechos de ningún tipo.

La lucha reivindicativa y política

A partir de los años 60, el turismo, la sobreexplotación de los trabajadores con sueldos de miseria e imposibilidad de organizarse, así como las divisas procedentes de las remesas enviadas por los emigrantes españoles fueron las bases del llamado “milagro económico español”.

Sin embargo, los cambios económicos y sociales de esta década ampliaron la posibilidad de acceso a la enseñanza para las niñas y las mujeres y también al trabajo remunerado, sobre todo a partir de la “Ley de derechos políticos y profesionales y de trabajo de la mujer” (el título se las trae), aprobada en 1961. Ya no precisaban el permiso del marido; aunque se seguía dificultando el trabajo de la mujer casada al carecer de servicios sociales que facilitaran la conciliación familiar. Los datos oficiales atestiguan esta diferencia: en el año 1975 la tasa de actividad de las mujeres solteras era de un 56,4% frente al 28,8% para las casadas. A estos datos habría que añadir la economía sumergida como el servicio doméstico, en el que se calcula que trabajaban unas 500.000 mujeres, entre 12 y 14 horas diarias, por un salario de 6.000 ptas/mes cuando el salario mínimo interprofesional era de 8.500 ptas.

El peso fundamental de la lucha contra la dictadura recayó en la clase obrera, los trabajadores y las trabajadoras, lo que claramente queda reflejado en el Tribunal de Orden Público (TOP): casi un 50% de los procesos fueron contra obreros y obreras.
En la militancia política y sindical, las mujeres no solían estar en los órganos directivos, salvo excepciones, aunque participaban activamente en las labores de las organizaciones, como la elaboración de propaganda o su reparto; en las pintadas u otras acciones; en saltos y manifestaciones, etc. Todas estas actividades se consideraban ilegales y conllevaban el riesgo de sufrir detenciones, juicios y encarcelamiento, como así sucedió.

Cabe destacar la lucha de las mujeres de la industria del textil como las de Terrasa, Mataró ó Sabadell que ya habían protagonizado paros y huelgas en 1946 y 1947 y que siguieron peleando por sus reivindicaciones durante todo el franquismo; así como las trabajadoras de Induyco y Rock de Madrid, en los años setenta. Importantes también fueron las luchas que llevaron a cabo las trabajadoras de la industria conservera de Vigo y las de otros sectores. En el año 1962 se produjeron destacadas movilizaciones en la minería, el sector del metal y del textil, destacando las mujeres. Precisamente fue la conocida como La huelgona, la huelga que comenzó en las cuencas mineras de Asturias y que se extendió a todo el Estado, la que marcó un antes y un después al adquirir una gran resonancia nacional e internacional. Las mujeres participaron en los piquetes de huelga, se manifestaron, organizaron la solidaridad y las cajas de resistencia y prestaron un importante apoyo a los mineros en huelga. Como respuesta represiva, la guardia civil detuvo a muchas de ellas, como Anita Sirgo y Tina Pérez, que organizaban la lucha. Fueron torturadas e, incluso, se les rapó el pelo, como hacían en la postguerra, para sembrar el terror. Pero no pudieron con ellas.

Los movimientos vecinales y el feminismo

Las condiciones de los casas y barrios en las que se fueron hacinando las sucesivas oleadas de emigrantes procedentes del éxodo rural sobre todo, carecían de los más mínimos servicios. No tenían agua corriente ni alcantarillado; a veces ni siquiera luz ni asfaltado. No había centros de salud, ni colegios ni lugares de esparcimiento. Los barrios “obreros” eran lugares inhóspitos, dejados de la mano de las autoridades. Fueron fundamentalmente las mujeres las que se encargaron de conseguir, a veces con atrevidas y duras luchas, la mejora de las condiciones de vida, así como el derecho a una vivienda digna. Sus actividades fueron versátiles: desde reunirse con las autoridades locales, los párrocos, los directores de colegios, etc. hasta dar mítines en los mercados, organizar saltos y fabricar y repartir octavillas (a veces muy rudimentarias). Con esta experiencia, y aprovechando la Ley de Asociaciones del año 1964, se crearon asociaciones de vecinos, de padres, de amas de casa, culturales… Es decir, se fue tejiendo un movimiento social que organizaban y movilizaban las mujeres.

Las asociaciones de mujeres fueron las primeras en dar charlas sobre control de la natalidad y sexualidad y sobre los derechos de la mujer. Y, poco a poco, se fue decantando un movimiento feminista que adquirió mayor importancia a partir de 1975. Se trataba de un movimiento con una fuerte carga reivindicativa que recogía los deseos de libertad y protagonismo social y político de las mujeres, largamente reprimidos. Se luchó por la amnistía para las presas políticas y para las mujeres encarceladas por los llamados “delitos específicos” (adulterio, aborto y prostitución) y por la supresión de dichos delitos y la derogación de todas las leyes discriminatorias. Igualmente se organizó la lucha para conseguir el derecho al divorcio, por la despenalización del aborto y el derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo. Las manifestaciones y movilizaciones que se llevaron a cabo fueron duramente reprimidas, como muestra de una represión continua y continuada contra las mujeres.

Conviene recordar que, en los juicios sumarísimos de 1975, en los estertores del franquismo, donde los tribunales militares dictaron 11 penas de muerte, dos de ellas fueron contra mujeres: Concepción Tristán y María Jesús Dasca. El régimen siguió siendo fiel a su carácter sanguinario hasta el último momento y, a pesar de la gran protesta internacional, cinco jóvenes fueron ejecutados el 27 de septiembre de ese mismo año.

Por tanto, el protagonismo de las mujeres en las protestas laborales, sociales y políticas fue considerable y debe concebirse como una parte integral de la movilización contra el régimen franquista.

Tras la muerte de Franco se produce un mayor periodo huelguístico y una explosión de movilizaciones por la amnistía, por la ruptura con el régimen franquista y la exigencia de libertades democráticas que fueron duramente reprimidas, causando casi dos centenares de muertos, a lo largo de la “modélica” transición. El franquismo siguió vivo y sus consecuencias aún las padecemos.

Sin memoria no hay verdad
Sin verdad no hay justicia
Sin justicia no hay reparación

 

* Miembro de La Comuna, Presxs del Franquismo. Integrante de la Asamblea de redacción de LoQueSomos.
– Nota publicada en el blog: Verdad, Justicia, Reparación

fuente:  http://loquesomos.org/la-lucha-de-las-mujeres-durante-el-franquismo/

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10 septiembre 2019 2 10 /09 /septiembre /2019 11:20

Calfucurá

El regreso del cacique Calfucurá: actividades para repensar la historia del "líder indígena más importante del siglo XIX"

En unos meses sus restos serán restituidos y un grupo de intelectuales, artistas y activistas organizaron una jornada cultural para dar visibilidad a la problemática indígena. ¿Quién fue este lonco mapuche, Jefe Supremo del Gobierno de las Salinas Grandes durante casi cuarenta años, y por qué es necesario repensar su figura?

Andrea Montalbano

5 de septiembre de 2019

En 1873, hace casi 150 años, murió Juan Calfucurá (en idioma mapuche: piedra azul). Fue un cacique de los pueblos indígenas de la región pampeana y de la Patagonia oriental, el Jefe Supremo del Gobierno de las Salinas Grandes durante casi cuarenta años. En palabras de la investigadora Maristella Svampa, "el líder indígena más importante del siglo XIX, sin dudas". 

Seis años después de su muerte, su tumba fue profanada por oficiales de la llamada Campaña del Desierto, comandada por Julio Argentino Roca, y su calavera terminó en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata, inventariada bajo el número 241. Pero esos oscuros tiempos empiezan, de a poco, a revertirse: en los próximos meses sus restos serán restituidos.

Esto se logró gracias al activismo de diferentes organizaciones indígenas del sur argentino, entre las cuales se encuentra la Confederación Mapuche del Neuquén. Actualmente se encuentran planificando una serie de actos que serán realizados durante este año, ligada a la restitución y reparación por parte del Estado. 

Por un lado, se está debatiendo sobre el destino de los restos del líder mapuche, y por otro, se está trazando el mapa de lo que se ha denominado "la ruta del Toki", una serie de hitos a instalar en diversos puntos del Wallmapu (territorio que los mapuche históricamente habitaron), como muestra de la enorme influencia que tuvo y tiene Calfucurá en su vida de resistencia y organización de su pueblo-nación.


Uno de los puntos de esta ruta será la Ciudad de Buenos Aires, donde se ubica una comisión especial, la Comisión Intercultural Piedra Azul, formada por intelectuales y activistas que organizaron una Jornada Cultural en el hall del Teatro San Martín, el día martes 17 de septiembre, de 19 a 22 horas. Con apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo, se realizarán varias actividades. Se trata de un homenaje a este gran cacique, para sacarlo del olvido y repensar su historia. De esta forma, esos oscuros tiempos empiezan, de a poco, a revertirse.

La Comisión Intercultural Piedra Azul está compuesta por Roberto Aramayo (referente diaguita, Parlamento Plurinacional), Miram Liempe (referente mapuche y representante de los pueblos originarios en a CTA Autónoma), Nilo Cayuqueo (referente mapuche de la provincia de Buenos Aires); Silvina Ramírez (abogada, especialista en derechos indígenas), Guillermo David (curador y escritor) y Maristella Svampa (socióloga y escritora).

Junto a otros activistas políticos y artísticos que se sumaron (Diana Dowek, Graciela Hernández, Maggie de Koenigsberg, Diulio Pierri , Felipe Pigna, Daniel Santoro, Nora Cortiñas y Adolfo Pérez Esquivel), buscan difundir la tarea de restitución y dar visibilidad a la problemática indígena. Al respecto, la comisión escribió un documento titulado "La relevancia de Juan Calfucurá en la construcción de un Estado Plurinacional".

A continuación, un pequeño fragmento: "Como parte del pueblo Argentino, nosotros y nosotras, intelectualxs , artistas, academicxs, trabajadorxs de la cultura y los más de treinta pueblos originarios, reconocemos y reivindicamos la figura de Juan Calfucurá como líder del pueblo mapuche supone, ya avanzado el siglo XXI, revisar retrospectivamente la construcción de nuestro Estado, a la luz de una historia nunca terminada de narrar, aquella que incorpora la presencia ineludible de referentes que lucharon, resistieron y se convirtieron en emblemas políticos y espirituales, generando al Estado una deuda todavía pendiente con los pueblos indígenas: la construcción política de una genuina plurinacionalidad".

Alrededor de la figura se han creado muchos mitos, pero lo que sí es cierto es que ocupó un lugar predominante entre los pueblos originarios de la época previa a la Campaña del Desierto, tal es así que fue el líder de un Estado-Nación durante cuarenta años cuando Chile y Argentina aún no tenían la extensión geográfico que tienen hoy. Fue hijo del cacique Huentecurá, uno de los jefes que ayudó a José de San Martín en su cruce de los Andes y abuelo de Ceferino Namuncurá, que murió en Roma en 1905  y fue beatificado en 2007.

Calfucurá regresa hoy y golpea este presente para repensar su historia y la historia de la Argentina y de América Latina. "La aplicación de los derechos de los pueblos indígenas es una gran deuda histórica del Estado argentino", comenta Maristella Svampa.

Cronograma

19 horas | Panel sobre la significación de la figura de Calfucurá

Participan: Guillermo David, Graciela Hernández, Jorge Nahuel y Felipe Pigna

Coordina: Maristella Svampa

20:30 horas | Fragmento de la obra teatral Luna Kakana, de Patricia Casalvieri

Interpretación de la actriz Isabel Quinteros

Musicalización de Miriam García

21 horas | Palabras de artistas sobre las obras alusivas a Calfucurá

Participan: Pablo Bernasconi, maggie de Koenigsberg, Diana Dowek, Diulio Pierri y Daniel Santoro

21:15 horas | Canciones de Beatriz Pichi Malen

21:45 horas | Cierre y lectura del documento elaborado por la Comisión Intercultural Piedra Azul

fuente:

https://www.infobae.com/cultura/2019/09/05/el-regreso-del-cacique-calfucura-actividades-para-repensar-la-historia-del-lider-indigena-mas-importante-del-siglo-xix/?fbclid=IwAR114QhdsVe0sZxoKVneHnnUiuwgtWuKkADWLmRtvHuJA7v6yJYsICzsXj0

enviado por  Charrua Hapkido y Tkd Paysandu | 9 septiembre, 2019 : LA NACION CHARRUA | URL: https://wp.me/pHK7e-1OB

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24 octubre 2018 3 24 /10 /octubre /2018 22:36
  CGT Clasista de Salta - FRP

CGT Clasista de Salta - FRP

 

ESPERAMOS JUSTICIA POR MARIO, EL NEGRO y TODXS SUS COMPAÑERXS


por 
Juan Sinmiedo
24.10.2018


El 26 de Octubre se dará a conocer en los Tribunales de Comodoro Py, Sala Amia, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el veredicto del juicio de lesa humanidad por los crímenes cometidos en los CCD (Centro Clandestino de Detención) Brigada Güemes – Puente 12 y Comisaría de Monte Grande, en una causa por màs de un centenar de víctimas de las cuales dos son jujeños, Mario “Tamalito” Díaz o Márquez y Juan Carlos “El Negro” Arroyo, por los que está acusado el ex comisario y genocida Miguel Etchecolatz junto a otros ocho imputados.

 

Este juicio está a cargo del Tribunal Oral Número 6, integrado por los jueces Julio Panelo, José Martínez Sobrino y Herminio Fernando Canero. 

Durante la jornada del 26, a las 9:30 hs. se escucharán las últimas palabras de los genocidas, y en horas del mediodía se dictará el veredicto.


Los CCDT 

Brigada Güemes – Puente 12. Funcionó desde 1974 a diciembre de 1977 en dependencias de la Policía de la provincia de Buenos Aires, a un costado del Puente 12, en el cruce de la Avenida Ricchieri y el Camino de Cintura, Partido de la Matanza.

Comisaria de Monte Grande funcionó entre los años 1976 y 1978 en dependencias de la Policía de la provincia de Buenos Aires, ubicada en Av. Santamarina 474, Monte Grande, Partido de Esteban Echeverría.

 

 


MARIO DIAZ o MARQUEZ

 

Mario nació en 26 de Julio de 1944, en la ciudad de San Salvador de Jujuy, con 32 años, tenía tres hijas y un hijo, Alejandra, de su primer pareja, con su segunda pareja, Maria Antonia Pérez, tuvo a Florinda y Maria (fallecida) y luego nació Mario de su última pareja Elena de La Rosa, con la que compartió cautiverio y aún permanece como víctima de desaparición forzada.


Mario, “Tamalito”, o “Ramón”, como le decían, era militante del FRP/FR17 de Octubre, hijo de Florinda Márquez y Ciro Calixto Díaz, amigo íntimo de Juan Carlos Arroyo desde su niñez, compartieron todas las etapas de sus vidas hasta el día de sus secuestros.
 

Mario, perseguido y apresado en varias oportunidades en la provincia de Jujuy, ya había sufrido el encarcelamiento durante la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse, y estuvo bajo la competencia del “Camarón” , también conocido como la “cámara del terror”, fue privado ilegalmente de su libertad el 15 de septiembre de 1976 en Juncal y Av. Pueyrredón, Recoleta. 

Días antes recibió una llamada de un compañero de la provincia de Chaco, el que hoy integra la nómina de la víctimas de la Masacre de Margarita Belén, a la cita fueron convocados también Juan Carlos Arroyo y Armando Jaime, Arroyo decide no ir porque desconfiaba de la seguridad de la cita y le sugiere haga lo mismo. Ante la insistencia de Mario, y a pesar de la advertencia del Negro, Armando lo acompaña y espera en la esquina, es así que Armando Jaime presencia el secuestro. 

Luego fue conducido al CCDT “Cuatrerismo-Brigada Güemes”, sin que se volvieran a tener noticias de su paradero.

 


JUAN CARLOS ARROYO


Juan Carlos, nació el 10 de julio de 1943 en San Pedro, provincia de Jujuy, con 33 años, tenía 3 hijas, Sofía y Eva con su primera pareja Sofía Alicia D´Andrea, y la más pequeña Marina, con su segunda pareja Alicia Linares, ambas mujeres también sufrieron la cárcel y con posterioridad el exilio.


Juan Carlos “el Negro”, “Chango” o “Piquillín”, como le decían, era militante del FRP/FR17 de Octubre, hijo de Azucena Iriarte, y Máximo Arroyo, este último fundador del gremio de los y las enfermeras en Jujuy (ATSA). 


Amigo íntimo de Mario Díaz desde su niñez, compartieron todas las etapas de sus vidas hasta el día de sus secuestros.


 El Negro, perseguido y apresado en varias oportunidades en la provincia de Jujuy, ya había sufrido el encarcelamiento durante la dictadura de Onganía, Levingston y Lanusse, también estuvo bajo la competencia del “Camarón”. Fue liberado con la amnistía de Cámpora, para esto ya había recorrido las cárceles de: Villa Gorriti (Jujuy), Villa Las Rosas (Salta), Villa Urquiza (Tucumán), Resistencia (Chaco), Villa Devoto (Buenos Aires), y Rawson (Chubut). 

 

La última vez fue ilegalmente privado de su libertad el 28 de octubre de 1976 junto a Gladys Porcel y Marta Taboada, en horas de la madrugada, en la casa de Marta ubicada en la calle Claudio M. Joly 143, de la ciudad de Moreno, provincia de Buenos Aires, por personas vestidas de civil, siendo trasladado al CCDT Puente 12 al menos por un período que va desde el 28 de octubre de 1976 hasta principios de febrero de 1977. 
 

Sus restos fueron identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense (E.A.A.F.) el 1 de julio de 2009.


Lxs sobrevivientes y familiares de las víctimas esperan una sentencia ejemplar por las violaciones a los derechos humanos cometidos en los centros clandestinos antes mencionados e invitan a acompañarlxs en esta demanda por Verdad, Memoria y Justicia.


CITA: "El Camarón fue creado en 1971 durante la dictadura de Agustín Lanusse para juzgar especialmente las actividades consideradas subversivas de militantes políticos, sindicales y estudiantiles. Aunque funcionaba en Capital Federal, donde ahora está la Cámara del Crimen, tenía competencia territorial en todo el país. Hacía juicios orales y sus decisiones no se podían apelar. Durante sus investigaciones hubo numerosas denuncias de torturas .


fuente:  https://www.facebook.com/notes/juan-sinmiedo/esperamos-justicia-por-mario-el-negro-y-todxs-sus-compa%C3%B1erxs/2278968792333901/

 

Otros enlaces relacionados:

http://eltopoblindado.com/agrupaciones/opm-peronistas/frente-revolucionario-peronista/page/2/

http://la5tapata.net/identificaron-a-juan-carlos-el-negro-arroyo-secuestrado-el-28-de-octubre-del-76/

http://belchagarcia-desaparecida1976.blogspot.com/2010/11/juan-carlos-arroyo-su-cumpa.html

 

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