Overblog
Seguir este blog Administration + Create my blog
8 diciembre 2019 7 08 /12 /diciembre /2019 13:49

 

Dos mil prisioneros políticos y la emergencia de una coordinadora de DDHH


por Andrés Figueroa Cornejo

 

Hay carabineros de civil infiltrados

 

El 14 de noviembre, carabineros instaló una bomba molotov en el bolso al trabajador Mauricio Cheuque de la Población la Victoria, “sólo porque es de apellido mapuche”, dice su esposa. “Ya le hicieron el peritaje de manos y no le encontraron nada. Fue torturado y atropellado por la policía. Sin embargo estará preso por lo menos dos meses, que es lo que tarda la investigación. Me destruyeron la vida”.

 

El caso lo tomó primero la Defensoría Pública del Estado. “Pero no avanzó nada. Tuve que contactar a la Defensoría Popular para que progresara su situación”, asegura la pareja del poblador cautivo.

 

Otra familiar de prisionero político afirma que “hay carabineros de civil infiltrados entre la multitud, como el teniente David Gaete, que van repartiendo implementos a los chicos para defenderse de la Fuerzas Especiales, y luego son tomados detenidos, como mi sobrino”.

 

Según el informe de la Fiscalía Nacional de Chile, desde el 18 de octubre, inicio del estallido social en el país, al 30 de noviembre, la cifra de personas que pasaron por audiencia de control y detención fue de 30.102 personas. De ellas, 20.217 fueron formalizadas, y 1.957 han quedado en prisión preventiva.

 

Por su parte, Candelaria Cortés, vocera de la Coordinadora por la Libertad de las Prisioneras y Prisioneros Políticos 18 de Octubre, informa que “nuestra organización nació hace pocos días con el fin de visibilizar la situación de las y los prisioneros políticos que han sido detenidos durante este período. También buscamos aunar a todas las familias de las personas privadas de libertad. En muchos casos, las familias están acompañando a sus presos sin mucho soporte ni conocimiento. Por eso en la Coordinadora nos hemos juntado distintas individualidades y agrupaciones de DDHH para exigir la liberación inmediata de las y los compañeros”.

 

Asimismo, el abogado del Comité de Defensa del Pueblo Hermanos Vergara Toledo indica que “son dos mil prisioneros políticos en las cárceles. Acá existe un trato represivo durísimo contra las personas que luchan y hacen uso de su derecho a rebelarse frente a este sistema injusto. A todas estas personas se les ha aplicado la Ley de Control de Armas, que es una legislación draconiana y que permite que las personas pasen inmediatamente a prisión preventiva. También han aplicado la Ley de Seguridad Interior del Estado, doctrina política que busca intentar que la gente no se alce. Además, hoy nos vemos en medio de un paquete de leyes represivas que vienen a profundizar lo opresión. La tendencia de este, como de los anteriores gobiernos, es criminalizar a los movimientos populares a través de la cárcel. La demanda urgente es la libertad de las y los prisioneros políticos y su reconocimiento”.

 

En el nombre de los familiares y amigos de las y los prisioneros políticos, una de las voceras de la recién amanecida Coordinadora 18 de Octubre manifiesta que “Desde hace un mes y medio hemos sido remecidos por masivas movilizaciones contra la desigualdad social, las privatizaciones, la corrupción y el saqueo. Millones han cuestionado en las calles el modelo económico y la Constitución impuesta en la dictadura de Pinochet. Contra el clamor popular, el gobierno impone una represión violenta y sistemática; una veintena de asesinadas y asesinados, cientos de mutilaciones y pérdidas de uno o dos ojos a causa de balines disparados por carabineros, junto a miles que han sido baleados. Se trata de detenciones ilegales, torturas, abusos sexuales, violaciones y represión diaria contra un pueblo que no retrocede”, y añade que “La política represiva de Piñera ha buscado criminalizar las movilizaciones, capturando a miles de manifestantes, reforzando la función de la cárcel como una perversa herramienta de control social que busca castigar la pobreza, la disidencia y a los que luchamos”.

 

La vocera de la iniciativa plantea que “Como familiares y amigos de los prisioneros políticos, más individualidades y colectivos comprometidos con esta lucha, invitamos a formar una coordinadora amplia que aglutine el reclamo de libertad inmediata. Estar detenidos o detenidas es la otra cara de la violación de los DDHH del pueblo chileno. Son, por lo tanto, presos políticos que están secuestrados por las fuerzas represivas del Estado. Exigimos la inmediata liberación junto al reconocimiento nacional e internacional de su condición de prisioneros políticos. Rechazamos la aplicación arbitraria del paquete de leyes represivas por parte del gobierno de Piñera”. La luchadora social termina llamando “a dirigentes sociales, estudiantiles, sindicales, políticos, feministas, ambientales, a todos y todas a coordinar una campaña internacionalista como apoyo a las y los presos políticos del país, que rechace tajantemente la violación sistemática de los DDHH y la represión impuesta por el gobierno.”

 

Lo de arriba ocurrió en las afueras de la cárcel Santiago 1, este 5 de diciembre. La dependencia penitenciaria está a cuatro estaciones del Metro donde se levanta La Moneda. Allí, bajo las órdenes del jefe del Departamento de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, Piñera, su gabinete y los intereses que representa, planifica la organización del odio contra el movimiento popular. Incluso con la anuencia, salvos honrosas excepciones, de prácticamente todo el sistema de partidos políticos con representación parlamentaria, como quedó demostrado, una vez más, en la votación del 4 de diciembre pasado en el Congreso que prohíbe el derecho a la protesta social con penas que cualquier autocracia fascista envidiaría.

 

 

 

Compartir este post

Repost0
8 diciembre 2019 7 08 /12 /diciembre /2019 13:35

 

Bolivia: la hora de la autocrítica
por Katu Arkonada

 

La apuesta siempre debió haber sido volcarse sobre el núcleo duro, el movimiento indígena originario campesino, y no sobre las clases medias

 

Después de varios análisis denunciando el golpe de Estado en Bolivia, y el saldo sangriento de más de 30 personas asesinadas y mil detenidas, es hora de empezar a analizar los errores cometidos por el proceso de cambio boliviano, errores sobre los que se han montado los golpistas, para no volver a cometer los mismos en el escenario político y electoral que se viene en los próximos meses.

 

Este análisis (auto)crítico parte también desde el más absoluto compromiso con el proceso de cambio que transformó Bolivia durante 13 años, y desde la lealtad al MAS-IPSP y a su líder Evo Morales, siempre acompañado por Álvaro García Linera, y en contra de cualquier utilización perversa de la crítica, como se ha venido haciendo desde ciertos sectores de centro-izquierda, o desde algunos feminismos [y autonomismos] (ver https://lahaine.org/cP6g).

 

Los procesos hay que vivirlos, hay que conocerlos desde el barro de la militancia, y no criticarlos desde la academia o una supuesta equidistancia, mucho menos si esa crítica sirve para terminar justificando un golpe de Estado.

 

Mucho se habla estos días del supuesto error de Evo al forzar su repostulación en 2016. Incluso una funcionaria que ha cobrado dinero público por muchos años escribe ahora: Ese es el tamaño del daño que le ha hecho a nuestra democracia el intento de repostulación del ex presidente Evo Morales.

 

El primer gran error fue colocar en el Estado a gente sin ningún compromiso, que a las primeras de cambio se ha dado la vuelta y apoya o cuanto menos contemporiza con el gobierno golpista. Sustituir el instrumento por el Estado, por funcionarios mediocres sin compromiso político, es un primer error. El MAS-IPSP se convirtió en un instrumento de ascenso social (impregnado de corrupción, además).

 

Bajar banderas, de la mano de estos funcionarios mediocres, para querer hablar a las clases medias desde el liberalismo, fue un segundo error determinante. Más que atraerlas, se reforzó su conservadurismo.

 

La apuesta siempre debió haber sido volcarse sobre el núcleo duro, el movimiento indígena originario campesino, y no sobre las clases medias, que ya estaban perdidas, pues no sólo no veían los beneficios inmediatos del proceso, al contrario de los sectores populares, sino que además iban siendo politizadas contra el proceso por los medios de comunicación.

 

El tercer error fue justamente confiar en los medios de comunicación, todos ellos justificando hoy a los golpistas, y así como en los medios, también en las élites económicas cruceñas, que apoyaron mientras el gobierno tenía músculo, pero se dieron la vuelta rápidamente.

 

El cuarto error fue confiar en la Organización de Estados Americanos (OEA). Pensar que como no se había hecho fraude, el Ministerio de Colonias del Imperio nos iba a dar la razón. Ya hace mucho nos avisaron que al imperialismo ni un tantito así, pero no aprendimos. Y este error terminó siendo determinante en el golpe de Estado, junto con la confianza excesiva en la policía (golpista estructural) y militares.

 

Y el quinto error, volviendo al inicio, no fue buscar la repostulación de Evo, sino el momento en que se hizo (a un año de haber ganado con 61 por ciento de los votos) y no comunicar bien para qué se hacía (terminar lo que se empezó con una agenda clara de pobreza cero y derechos en 2025, Bicentenario de Bolivia).

 

La no repostulación no estaba originalmente en la Constitución, fue fruto de la correlación de fuerzas en la Constituyente, impuesta por una derecha que incluso en el referendo sólo pudo ganar 51-49 por ciento gracias a la mayor campaña de guerra sucia y fake news de la historia de Bolivia. Quienes no son demócratas son ellos, desde el proceso siempre se buscaron fórmulas legales y constitucionales para volver a postular al único líder que permite la cohesión y unidad de los sectores tan heterogéneos que componen el MAS-IPSP.

 

¿Qué hacer?

 

Dos frentes de batalla se abren ahora. En primer lugar, seguir denunciando el brutal golpe que tanta sangre boliviana ha cobrado. Denunciar todas las vulneraciones de derechos humanos de los golpistas e impulsar la vuelta de Evo Morales a Bolivia para poder ordenar los diferentes intereses corporativos que se expresan en el MAS, incluida la propia Asamblea Legislativa Plurinacional.

 

En segundo lugar, levantar las banderas originales del proceso, que nunca debieron ser arriadas. Las y los candidatos deben ser quienes han estado ahí desde el inicio, el núcleo que nunca te abandona, quienes han peleado en las calles de Bolivia contra el golpe o han sido fieles a Evo cuando todo se desmoronaba.

 

Hay que estar claros de que no han dado un golpe de Estado, con la complicidad e impulso estadounidense, para entregar el poder en abril en unas elecciones. Es necesario, por tanto, prepararse para una travesía por el desierto, como hizo el kirchnerismo en Argentina, o está haciendo el correísmo en Ecuador. Toca resistir desde la Asamblea, y atrincherarse en lo territorial, ganando todos los municipios y gobernaciones que se pueda, demostrando que el MAS-IPSP es la mayor fuerza político-electoral del país.

 

Quizás sea necesario discutir si el golpe de Estado en Bolivia ha sido fruto de un exceso de democracia que provocó una escasez de oportunidades de ascenso social para los históricamente privilegiados, pero de lo que no hay duda es de que también es parte de una estrategia imperial donde el gas, y sobre todo el litio, también tienen mucho que ver.

 

* Arkonada es militante del MAS-IPSP.
La Jornada

Compartir este post

Repost0
5 diciembre 2019 4 05 /12 /diciembre /2019 20:25

Compartir este post

Repost0
17 noviembre 2019 7 17 /11 /noviembre /2019 13:35

 

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños
15.11.2019

 

APUNTES (URGENTES) SOBRE LA “COCINA” DE LA CLASE POLÍTICA CIVIL:
¿QUÉ SE FIRMÓ Y QUÉ DEBEMOS HACER COMO PUEBLO?

 

¿QUÉ ES LO QUE SE FIRMÓ ANOCHE?

 

1. Lo que se firmó anoche a las 3:00 a.m. no es un “Acuerdo Histórico Nacional” como quiere venderse. Es nada más que una propuesta realizada por la gran mayoría de la clase política civil. Anoche no firmó ningún representante del movimiento social, ni Unidad Social, ni las Asambleas Territoriales. Ningún obrero, jubilada, estudiante, trabajadora doméstica o temporero estuvo presente y firmó ese papel... ¡ni siquiera lo firmaron todos los partidos! Por eso, es simplemente eso: una propuesta que viene desde un sector desprestigiado de la sociedad. Por ello, es deber nuestro ahora ver si la aceptamos o la rechazamos. Acá nada ha terminado, por mucho papel blanco que compren para tapar la sangre que hay en la Plaza de la Dignidad.

 

2. Lo que se firmó anoche fue solo una propuesta de cambio constitucional, no un “Acuerdo de Paz”. Si fuera de “paz” es porque se asume que antes hubo una guerra. En Chile no hubo ni hay guerra, lo que hubo -y sigue ocurriendo- es un proceso sistemático de violación a los derechos humanos por parte del gobierno de Piñera. Es decir, terrorismo de Estado. Ese juego de lenguaje que hace el poder de los de arriba es solo para confundirnos.

 

3. Lo que se firmó anoche fue un pacto de la clase política civil para devolver la gobernabilidad, de espaldas al pueblo movilizado. Los únicos que ganan con esto son: primero, el gobierno dictatorial de Sebastián Piñera ya que esto le permite ganar tiempo, dividir al pueblo movilizado y preparar su salida impune y b) el gran empresariado que es el único que ha salido a celebrar el acuerdo. (1)


Tal como ocurrió en dictadura cuando Alianza Democrática (futura Concertación) negoció con Pinochet para respetar su calendario, la Concertación con casi la totalidad del Frente Amplio le dieron una sobrevida al gobierno que nos reprimió, torturó, mutiló, violó y asesinó, permitiéndole terminar su mandato. Y eso se llama traición al pueblo y complicidad con sus crímenes.

 

4. Lo que propone la clase política civil no es una Asamblea Constituyente, sino una Convención Constituyente. Por eso, como señalan en su punto 4, para elegir a los representantes se utilizará el mismo método para la elección de diputados (el método D’Hondt) que obliga a formar listas con los partidos políticos existentes, impidiendo que se presenten independientes (y si se presentan, que tengan que sacar más votos que toda una lista para ganar). Es decir, esta Convención no estará compuesta por “ciudadanos” ni representantes de los movimientos sociales y populares, sino por quienes designen los partidos políticos ya existentes. Además, da la posibilidad de que políticos actualmente en ejercicio renuncien a sus cargos para ser delegados constituyentes, lo que le facilita el trabajo a la derecha y la Concertación de mover sus máquinas electorales a partir de los recursos que tienen (y que le entrega el gran empresariado). Con esto, han demostrado que los Cabildos Abiertos que se han desarrollado por todo Chile no les interesan, porque no les interesa la deliberación popular.

 

5. El veto de los 2 / 3 es la trampa que inventó Jaime Guzmán para la Constitución del 80 aplicada a la nueva realidad. Con ello, la derecha asegura que la Constitución sea mínima (es decir, que muy pocas cosas logren acuerdo y queden en el texto final) y lo que no logre esos 2 / 3 quede a merced de leyes discutidas posteriormente en el Congreso (donde tienen mayor poder).

 

PARA LOS QUE ESTAMOS ABAJO Y, DESDE ABAJO, NOS MOVILIZAMOS

 

6. Esta propuesta, con todas sus falencias, es una respuesta a nuestra capacidad de hacer temblar el modelo levantado por Pinochet y Guzmán y administrado por la derecha y la centro-derecha (Concertación). Sin embargo, es insuficiente. Por eso, ahora debemos ser nosotras y nosotros los que propongan:

 

a) Asamblea Constituyente (no Convención Constituyente).

 

b) 100% de representantes elegidos por el pueblo.

 

c) Prohibición de participar a personas que hayan sido elegidas en cargos de representación en los últimos 30 años.

 

d) Cabildos locales vinculantes, desde los cuales se propongan a los delegados y delegadas constituyentes.

 

e) Asegurar participación paritaria y con un mínimo de 10% de delegados y delegadas de pueblos originarios.

 

e) Quorum de aprobación de 3/5 en la Asamblea Constituyente. Y frente a disensos, que se resuelvan a partir de un plebiscito.

 

f) Que los delegados/as constituyentes no pueden volver a postularse a cargos de representación popular al menos en 5 años.

 

7. Debemos rechazar esta propuesta de la clase política civil y levantar una propuesta propia con urgencia . Para ello, pueden ser referentes válidos para levantarla tanto Unidad Social como las Asambleas Territoriales que están en proceso de articulación (¡proceso que debe acelerarse!). Nuestro pueblo es sabio y sabrá apoyar cualquier propuesta que venga desde abajo.

 

8. Si aceptamos esta propuesta de la clase política civil, les estaremos mandando el siguiente mensaje: ustedes pueden resolver este conflicto, sin el pueblo y sin la calle. Ello implicará una enorme frustración por parte de importantes sectores del pueblo movilizado, un reflujo no organizado que puede caer en la apatía y en el divisionismo extremo, lo que solo fortalece a la ultraderecha.

 

9. Con este pacto entre gallos y medianoche le dieron un respiro al Gobierno de Piñera (por eso los únicos que celebraron hoy fueron los capitalistas especulativos, a los que la prensa llama “los mercados”). Ahora, la derecha instalará el juego del divisionismo, que nos tiene debatiendo puntos y comas de SU propuesta, no de la nuestra. El segundo paso será hacernos pelear entre “moderados” y “extremos”, y bajo el discurso del “realismo político” empujarán a los sectores “moderados” de nuestro pueblo a demonizar a las y los que sigan movilizados. Solo recuerden que si hubiésemos sido moderados, nada de esto tendríamos y seguiríamos en el cómodo silencio anterior.

 

10. ¡Extrema atención a este punto! Todo este pacto de las élites se generó después de que lograron unirse, por un día, la clase trabajadora organizada con el pueblo movilizado en las calles uniendo las dos formas de lucha: el Paro Nacional con la protesta popular. Tanto fue el terror de las élites que la prensa lo repitió una y otra vez: “Esta es la jornada más violenta de todas” y Piñera se reunió de urgencia y negoció con los militares un nuevo estado de excepción (que no le funcionó). De ese terror nació esta propuesta urgente encabezada por el presidente de Renovación Nacional Mario Desbordes. Por lo mismo, de aquí en adelante, debemos potenciar esa herramienta de lucha, para lograr los tres objetivos que aun quedan:

 

a) Renuncia de Piñera y creación de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para las miles de víctimas del Terrorismo de Estado de estas más de tres semanas.

 

b) Aprobación de la Agenda Social que propone el movimiento social (sintetizada por Unidad Social)

 

c) Asamblea Constituyente con protagonismo popular (y no de la clase política civil).

 

¡A no abandonar la calle y fortalecer los órganos deliberativos populares!


 

¡El nuevo Chile lo haremos desde abajo y sin permiso!

 

Colectivo Caracol – El apañe de los Piños
Educación Popular – Comunicación Popular – Sistematización Militante


Viernes 15 de noviembre de 2019

 

nota:
(1) Ver: https://www.latercera.com/pulso-trader/noticia/acuerdo-constitucional-chile-vuelve-pais-menos-riesgoso-america-latina/902332/?fbclid=IwAR3D4ZF2F_oA_dz6upqQkkcEgvQ5U58VMBCt3UB03RMWhsaRykI0VAccSCg

 

 

fuente: https://redlatinasinfronteras.wordpress.com/2019/11/17/chile-apuntes-urgentes-sobre-la-cocina-de-la-clase-politica/

Compartir este post

Repost0
14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 17:11

 

¿Raíces cristianas de Europa?

 

Franco Celotto 

14 Nov 2019 
https://www.nodo50.org/tierraylibertad/

 


A propósito de las raíces cristianas de Europa oímos demasiado a menudo decir que las instancias políticas que hoy declaran compartir los países europeos, el “pluralismo”, la “pasión por la libertad”, se enraízan en el cristianismo, en el sentirse partícipes de una historia común que ha hecho del cristianismo el foco en torno al que se ha definido Europa, y que Europa es deudora del cristianismo porque, se quiera o no, le ha dado forma, significado y valores.

 

A quien ama la cultura y el arte, y conoce un poco de historia, estas afirmaciones le parecen falsas y engañosas, lo mismo que las ostentaciones de las propias raíces cristianas por parte de los políticos y gobernantes nada sospechosos de apoyar la libertad y la solidaridad. Basta con abrir cualquier libro de historia antigua para comprobar que el cristianismo se impuso gradualmente sobre tradiciones culturales, como la griega, la romana, las orientales, que durante milenios habían producido obras filosóficas, artísticas y científicas, impulsando el desarrollo de las matemáticas y de la lógica, dado los primeros pasos en las ciencias naturales. Basta con ir más allá de las hagiografías y de las leyendas construidas por el cristianismo mismo y adentrarse un poco en la historia de los descubrimientos, de los escritos y de los documentos para entender que el cristianismo no se desarrolló en una sociedad sin formas, significados y valores, y que por eso mismo, desde el primer momento de su afirmación, impuso sus dogmas irracionales.

 

¿Qué nos cuenta la Historia? Los documentos y los descubrimientos nos hablan de una cultura nacida en Atenas un milenio antes, difundida en las ciudades más importantes del Mediterráneo a través de las escuelas de insignes filósofos, las obras de famosos escultores y los templos de los grandes arquitectos, y prácticamente anulada por el cristianismo de los primeros siglos. Todavía hoy lamentamos los daños que los Padres de la Iglesia infligieron a la civilización helénica en poco más de doscientos años.

 

En poco menos de dos siglos, del Edicto de Constantinopla, que legalizaba el culto cristiano, al de Salónica, que lo declaraba culto oficial del Imperio, hasta el de Justiniano, con el que se cierra la antigua escuela filosófica de Atenas, una buena parte de aquel patrimonio cultural fue destruida o entregada a las llamas.

 

La Historia nos cuenta que apenas entra el cristianismo en los centros de poder, inaugura una violenta intolerancia religiosa, nunca vista antes, hacia tanta cultura “pagana” y contra quienes, pagándolo con la vida, rechazaban adherirse a este nuevo pensamiento absolutista. Muchos de ellos, efectivamente, fueron torturados o asesinados.
Ya con Constantino comenzó una obra de destrucción de templos, de estatuas y de textos de la cultura helenística. Su sucesor, el emperador Constancio, ordenó la pena de muerte para quienes practicaran sacrificios o idolatría. El emperador Flavio ordenó quemar la biblioteca de Antioquía y decretó la pena de muerte para todos los paganos que practicasen el culto antiguo a los dioses ancestrales o la adivinación. Bien pronto se confiscan las propiedades de los templos paganos y se condena a la pena capital a todos aquellos que practiquen rituales paganos, incluso si lo hacen privadamente. Y con el Edicto de Teodosio, que convertía el cristianismo en religión exclusiva del Imperio Romano, prohibiendo las demás religiones, la destrucción de la cultura helenística y la supresión del paganismo se convierten en razón de Estado.

 

Con la autorización del obispo de Milán, San Ambrosio, para que destruya todos los templos no cristianos y construya iglesias sobre sus cimientos, todo obispo del Imperio está implícitamente autorizado a destruir templos y a perseguir a los “paganos”, a los cristianos heterodoxos, a los apóstatas del cristianismo y a los epicúreos, que sostenían la teoría atomística de Demócrito. En el año 385 se ordenó la pena de muerte para los arúspices; en 391, desde Milán, el emperador Teodosio promulgó un decreto que impedía el acceso a los templos “paganos”, aunque solo fuese para admirar obras de arte: “Nadie viole la propia pureza con ritos sacrificiales, nadie inmole a víctimas inocentes, nadie se acerque a los santuarios, entre en los templos y vea las imágenes esculpidas por mano mortal para que no se haga merecedor de sanciones divinas y humanas”. 
Con los edictos y decretos de los emperadores cristianos sucesivos se asiste a una cruel y despiadada anulación de la cultura existente.

 

En todas las ciudades del Mediterráneo, en Alejandría, en Constantinopla, en Roma y en Atenas comienzan a proliferar turbas de fanáticos cristianos incitados por personajes que en su mayoría serán declarados santos o Padres de la Iglesia. Piénsese en el papel del obispo Cirilo durante el feroz linchamiento de la filósofa neoplatónica Hipatia, ocurrido en Alejandría en el siglo V a manos de una banda de fundamentalistas cristianos denominados parabolanos, que según diversas fuentes estaban al servicio del obispo elevado después a los altares. Se puede incluso dudar de que haya sido el propio Cirilo quien ordenase el brutal asesinato, pero lo que no se puede negar es que los parabolanos eran los secuaces del obispo en la destrucción de la cultura “pagana”. San Porfirio, obispo de Gaza, demolió casi todos los templos paganos de la ciudad. Así como en Alejandría, bajo el mando del obispo Teófilo, los fanáticos cristianos, con los mismo medios (piedras afiladas y barras de hierro) destruyeron el admirable templo de Serapis, del que Amiano Marcelino había escrito: “Su esplendor es tal que las simples palabras le harían injusticia”.

 

Una buena parte de la biblioteca más grande del mundo, la de Alejandría, fue destruida. Había sido la primera biblioteca pública y en un tiempo llegó a albergar centenares de miles de textos.

 

Se ha necesitado más de un milenio para que otra biblioteca pudiese acercarse a tal enormidad. Arquímedes, Euclides, Eratóstenes, Calímaco y Aristarco de Samos, que había propuesto el primer modelo heliocéntrico del sistema solar, habían estudiado allí. Incluso Teón, famoso matemático de la época, y padre de Hipatia, se había formado en aquella biblioteca. En poco tiempo fueron cerradas casi todas las bibliotecas públicas del Imperio, pero no se contentaron con eso: las bandas cristianas incluso irrumpían en las casas de los sospechosos “paganos”. Amiano Marcelino refiere con disgusto y dolor que “innumerables libros y montones de documentos fueron apilados y quemados”. Se destruyeron o eliminaron de la Historia estudios de física, de matemáticas o de ciencias naturales que habrían podido contribuir a ofrecer a la humanidad un futuro diferente de aquel que se bosquejaba: ¡el Medioevo! Ante tanto desastre, Palada, famoso poeta y gramático del siglo IV, se preguntaba: “¿No es seguramente cierto que estamos muertos y que nosotros, los griegos, parece que tengamos solo una sombra de vida (…) o estamos vivos y es la vida la que está muerta?”.

 

Los escritos de muchos filósofos fueron censurados y sus obras consideradas fuera de la ley y destruidas en su mayor parte.
 El obispo Marcelo aterrorizaba con sus bandas arrasando templos helénicos, santuarios y altares. Entre otros, fueron destruidos el templo de Odesa, el Cabeireion de Imbros, el templo de Zeus de Apamea, el de Apolo en Dídimos y todos los de Palmira. En la reciente incursión fundamentalistas del ISIS en Palmira, Occidente se ha escandalizado por la atrocidad desarrollada, olvidando o ignorando que la gran atrocidad en aquella ciudad ya fue cometida en el siglo V por una banda de fanáticos cristianos. Primero destruyeron uno de los más admirables templos dedicados a Atenea. La estatua fue decapitada, le cortaron la nariz y redujeron a pedazos su característico casco, troncharon sus brazos a la altura de la espalda, arrancaron del suelo el altar y lo destruyeron.

 

El emperador Valente ordenó una persecución tremenda contra los paganos en toda la parte oriental del Imperio. En Antioquía fueron ajusticiados, junto a otros muchos paganos, el exgobernador Fidustio y los sacerdotes Hilario y Patricio, y torturados o asesinados miles de inocentes que simplemente rechazaban traicionar el culto tradicional de sus antepasados.

 

Se queman numerosos libros en las plazas de las ciudades del Imperio. Se persigue a todos los amigos del emperador Juliano el Apóstata (Orebasio, Salustio, Pegasio, etc.), último emperador pagano. El filósofo Simónides fue quemado vivo y el filósofo Máximo fue decapitado. El emperador, entre otras cosas, ordenó al gobernador de Asia, Fisto, que exterminara a quienes no se convirtieran al cristianismo, y que se destruyeran todas las obras paganas que se encontraran. La gente, aterrorizada, comenzó a quemar por decisión propia sus bibliotecas para escapar del peligro.

 

Millares de inocentes paganos en todo el Imperio fueron asesinados en el campo de concentración de Esquitópolis. “Y de las más remotas localidades del Imperio venían encadenados innumerables ciudadanos de toda edad y clase social. Y muchos de ellos morían en el recorrido o en las prisiones locales. Y los que conseguían sobrevivir, acababan en Esquitópolis, una remota ciudad de Palestina, donde estaban emplazados los instrumentos para las torturas y las ejecuciones”, escribe Amiano Marcelino.

 

Eran barbudos vestidos de negro. Cuando llegaban, aterrorizaban, destruían, mataban y deportaban. Cuando destruían un lugar sagrado, implantaban cerca una fábrica de cal que se aprovechaba reduciendo a polvo estatuas y decoraciones marmóreas. El templo de Venus de Roma en la Vía Sacra tuvo este fin junto a otros muchos. En los museos de todo el mundo no es difícil encontrar obras del gran Fidias o de Praxíteles decapitadas y devastadas por fanáticos cristianos. El mismo San Agustín escribía: “En efecto, que sea suprimida toda superstición de los paganos, Dios lo quiere, Dios lo manda, Dios lo ha establecido”.

 

Los restos y los documentos sobre la destrucción de templos en los primeros siglos del cristianismo cuentan cómo en la ciudad de Atenas fue profanada la colosal estatua de la diosa Atenea en la Acrópolis, y que las esculturas y los mármoles del Partenón corrieron la misma suerte. Una gran estatua de Afrodita fue desfigurada con una tosca cruz tallada en la frente, los ojos devastados y la nariz hecha pedazos. En poco más de un siglo desaparecieron las más bellas esculturas.

 

En Cirene fue profanado el antiguo templo de Démeter. En Esparta se mutiló una estatua colosal de Hera, y la cara se desfiguró con cruces. No fueron respetados ni siquiera los bosques consagrados a alguna divinidad: esos templos naturales de paz fueron destruidos y en muchos casos talados los árboles. En Constantinopla, un antiguo templo de Afrodita fue destruido y adaptado a garaje para las bigas de un burócrata cristiano. En Cartago, el templo de la diosa Juno Celeste, identificada con la antigua diosa Tanit, fue abatido junto a los demás santuarios de la ciudad. Incluso algunos instrumentos musicales fueron censurados y prohibidos, como las flautas, en particular la flauta doble dionisíaca (flauta de Pan), considerada instrumento de los “músicos del diablo”.

 

Pan, Dionisios, Démeter y todas las divinidades ligadas a la tierra, a la reproducción, al despertar de la primavera y al goce de los sentidos se habían convertido en expresiones del demonio, e impedimento para alcanzar el paraíso del otro mundo. Es útil recordar que en los primeros siglos los cristianos inscribían en sus sepulcros solamente la fecha de su muerte, para demostrar que el único acontecimiento de su vida era la unión con Dios, mientras que los “paganos” ponían los años, meses y días del difunto para revelar las posibilidades que había tenido esa persona para ser feliz.

 

A pesar de todo, los restos y documentos que poseemos son solo la mínima parte que ha sobrevivido a siglos de devastación. Jamás sabremos cuánto se ha destruido realmente ni cuántas víctimas ha producido realmente el cristianismo; quedan algunas pruebas, pero mucha documentación se ha perdido. Los cristianos no solamente desfiguraban el objeto de su odio, sino que también suprimían cualquier traza de ese mismo objeto; los textos conservados en los templos no tenían un destino mejor. En las hagiografías cristianas, quien guía y alienta estas correrías raramente viene descrito como una figura violenta y brutal: los adjetivos que se emplean son “celoso”, “pío” o “enfervorizado”.

 

En Alejandría, como sucedía en otras ciudades, las fuentes cristianas relatan que tras la destrucción del templo de Serapis, “muchos paganos, habiendo condenado este error y dándose cuenta de su maldad, abrazaron la fe de Cristo como religión verdadera”. En cambio, los escritores “paganos” afirman que los ciudadanos eran aterrorizados y se convertían por miedo. Libanio, famoso orador de la época, protestó con contundencia: “Hablan de conversiones aparentes, no de conversiones reales. Sus ‘conversos’ en realidad no han cambiado, solo disimulan haber cambiado. ¿Qué ventajas han obtenido cuando la adhesión a la doctrina es una cuestión de palabras privadas de realidad? En casos similares, es necesaria la persuasión, no la constricción”. Pero para la Iglesia las ventajas eran indiscutibles, esa estrategia violenta estaba aumentando de modo exponencial las filas de los conversos. Las altas esferas eclesiásticas, más que preocuparse por la violencia utilizada, temían que los conversos, una vez pasado el miedo, volvieran a sus antiguas religiones. Para mantener estas falsas conversiones se decretó la pena de muerte para quienes fueran sorprendidos en sus antiguos templos una vez convertidos.

 

Cuando Constantino “vio” la cruz en el cielo, la gran mayoría del pueblo era pagana, y los cristianos eran una exigua minoría. Los cálculos de los historiadores nos dan cifras entre el siete y el diez por ciento del total de la población del Imperio. Apenas dos siglos después, los cristianos eran ya la mayoría. Y si nos preguntamos cómo ha podido una cultura tan importante cambiar sus propias creencias y el propio saber en tan poco tiempo, las conversiones forzadas y las persecuciones estatales parecen, si no la única respuesta, sí en cualquier caso un factor determinante.

 

En el cuarto concilio eclesiástico de Cartago de 398 se prohibió a todos, incluidos los obispos cristianos, el estudio de los libros “paganos”. Tanto en Oriente como en Occidente, innumerables libros filosóficos y científicos del mundo precristianos perecieron en la hoguera. Muchas obras en pergamino fueron después borradas (en aquel tiempo escaseaba el pergamino) para escribir encima sobre temas teológicos. Una copia de De republica de Cicerón tenía que dejar espacio a una transcripción de los Salmos comentada por San Agustín, un trabajo de Séneca desaparece tras el enésimo Antiguo Testamento, un códice de la Historia de Salustio fue utilizado para un texto de San Jerónimo y así sucesivamente. Los libros de Demócrito, padre de la teoría del átomo, se perdieron. En el siglo V se prohíbe por ley la enseñanza de los filósofos “paganos”: “Prohibimos la enseñanza de cualquier doctrina de quien trafica con la locura del paganismo”, con el fin de evitar que los paganos pudieran “corromper las almas de sus discípulos”. Finalmente, en 529, el emperador Justiniano decretó la clausura de la escuela filosófica de Atenas, fundada por Platón en 387 a. n. e., que había albergado a treinta y seis generaciones de filósofos. En 590, el papa Gregorio, llamado Magno, ordena quemar la biblioteca de Apolo Palatino “para que su extraña sabiduría no pueda impedir a los fieles entrar en el Reino de los Cielos”.

 

Lo que ha sobrevivido es, de hecho, una mínima parte de cuanto se ha sustraído al pensamiento humano, y hoy todavía la historia de los sufrimientos y los dolores de quienes fueron derrotados por el cristianismo es algo relativamente poco contado y todavía menos recordado. Frente a los kilómetros de libros que se han escrito sobre el papel positivo de los cristianos, poco o nada se encuentra sobre lo que la humanidad ha perdido en su desarrollo con la desaparición de aquel patrimonio cultural que los cristianos, todavía hoy, reducen sumariamente a la palabra “paganismo”.

 

Los monjes llegaron a copiar mucho, a veces falsificando los textos, pero fue mucho más lo que se perdió. Las obras de Aristóteles sobre Física, Ética y Política, como sabemos, se recopilaron en el Medioevo tardío o en el Renacimiento, a pesar de la aversión y las prohibiciones de la Iglesia, a través de la traducción en latín de los textos originales griegos recogidos, custodiados y comentados por los estudiosos árabes y, en particular, por Avicena en el siglo XI y por Averroes en el XII.

 

Hoy todos reconocen la contribución inestimable de esos restos culturales que sobrevivieron a la devastación cristiana sobre el pensamiento medieval, el humanismo renacentista, la cultura moderna y la contemporánea. Aquellas culturas “paganas” dieron origen al pensamiento y a la metodología científica, y aun madurando dentro de sociedades basadas en la esclavitud y absorbiendo todas sus contradicciones, sirvieron de modelo para muchos de los ideales de libertad, justicia y tolerancia de los que se nutrió Occidente después, en épocas más modernas, a pesar de la represión de las autoridades religiosas, que hasta el siglo XVIII mantuvieron encendidas sus hogueras. La Inquisición mandó a la hoguera a decenas y decenas de herejes, entre ellos a Giordano Bruno. Galileo fue procesado y tuvo que abjurar para no acabar del mismo modo. Descartes se retiró a Holanda para tener más libertad, e incluso Spinoza conoció la amenazadora hostilidad de las autoridades religiosas. El evolucionismo de Darwin es hoy anatemizado todavía en ciertos ambientes cristianos, y la teoría de la relatividad de Einstein tiene a ojos de la Iglesia un cierto tufillo a herejía.

 

Incluso a través de los pocos hechos históricos aquí sumariamente mencionados, debería quedar claro que los ideales de democracia, justicia, libertad y solidaridad humana en los que se ha inspirado una parte de la tradición europea en los pasados milenios e incluso hoy, con total hipocresía por parte las clases dirigentes de Europa que dicen inspirarse en ellos, han sido en gran parte formuladas no gracias sino a pesar de nuestras raíces cristianas.

 

Los ideales de democracia, de libertad y de justicia social proceden, en realidad, de raíces lejanas a nuestra civilización, que surgen en fases anteriores al helenismo, que por suerte cada cierto tiempo resurgen, incluso después de tantos siglos, a pesar del indiscutible absolutismo, la superstición, el fanatismo y las cruentas represiones de la Iglesia.

 

 

Publicado en el periódico Tierra y Libertad # 367 (febrero 2019)
https://www.nodo50.org/tierraylibertad/

 

Compartir este post

Repost0
14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 14:10

Compartir este post

Repost0
14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 11:41

 

Chile: Cacerolas contra Fusiles

 

Por Tony López R.

 

Las cacerolas son las únicas armas empuñadas por hombres, mujeres y niños chilenos los que se han enfrentados a las brutales acciones represivas que con sus fusiles, los militares han respondido a las protestas populares, con un alto saldo de muertos, miles de heridos, desaparecidos y detenidos, siguiendo las órdenes del autoproclamado “democrático” presidente Sebastián Piñera.

 

Hace 46 años el general Augusto Pinochet encabezó, el golpe de estado militar que derrocó al popular y democráticamente elegido presidente Salvador Allende, dicho golpe contó con el firme apoyo del gobierno de Estados Unidos y autoría intelectual de Henry Kissinger.

 

A partir de ese momento y con el apoyo de los partidos de la derecha chilena, entre ellos la Democrácia Cristiana (DC) liderada por Patricio Aylwin, promotor del paro de camionero en junio de 1073, contra el gobierno de la Unidad Popular y desde entonces sectores de la Democracia Cristiana fueron un importante soporte de la dictadura.

 

Desde la década del 90 y hasta nuestros días, todos los gobiernos democratacristianos, socialistas, y de la pinochetista Renovación Nacional (RN) la UDI gobernaron bajo la Constitución, que en año 1980 impusiera la dictadura militar, convirtiendo bajo dicha Carta Magna, en el laboratorio de la política neoliberal, done reino la represión, los crímenes, desapariciones de los opositores políticos, torturas, exilio, que permitieron la aplicación de las políticas neoliberales.

 

Es así como las grandes transnacionales estadounidenses y europeas y los grandes capitales chilenos, han logrado extraer una fabulosa fortuna calculada en miles de millones de dólares y uno de los beneficiados lo ha sido el actual presidente Sebastián Piñera, a quien la revista Forbes, le atribuye hoy una fortuna multimillonaria en la suma de 2,800 millones de dólares, aunque él declaró ante el ente electoral en el 2017 que su fortuna era de 600 millones.

 

Un estudio de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, señala que del año 2005 al 2014, en solo nueve años, las empresas trasnacionales de la minería que operaron a gran escala en el país, obtuvieron utilidades absolutas y se llevaron 120.000.000.000 millones de dólares, sin tributar un peso al Estado. Obviamente todo eso con la anuencia de los gobiernos de la época y del parlamento, lo que indica una gran corrupción y el delito de latrocinio.

 

 Y ante semejante rebelión y con un pueblo que se niega a claudicar, Piñera acaba de plantear que está dispuesto, con su equipo de trabajo, hacer cambios en la Constitución.  El pueblo no es ingenuo, el cambio de la Constituyente debe partir del principio de eliminar completamente la constitución pinochetista y crea una comisión con representantes de todos los sectores sociales y políticos y con el asesoramiento de honestos constitucionalistas que no estén contaminados con los conceptos económicos, políticos y sociales del modelo neoliberal y mucho menos pinochetista.

 

Dejar que Piñera y los actuales miembros del Congreso o delegados de los Partidos políticos, que han sido cómplices del latrocinio y de la explotación e inequidad del pueblo chileno, seria traicionar la lucha por la que han muerto 42 jóvenes inocentes, más de 2500 heridos,  100 desaparecidos y miles de detenidos.

Piñera debe renunciar para evitar que la sangre del pueblo chileno continúe derramándose y tener el valor cívico y humano, como hizo, el ahora expresidente Evo Morales, que renunció antes que sacar a los militares a reprimir y matar, para mantenerse en el poder. Esta, diametralmente opuesta conducta, se puede comparar entre un presidente elegido democráticamente, que trabaja para el pueblo y por el pueblo y el otro, también elegido democráticamente, pero al servicio  de las grandes trasnacionales y del capital imperial, que saca a los militares a la calle a reprimir y a matar a sus conciudadanos.

 

Hoy militares y carabineros con su cobarde actuación, están bañados con la sangre de los ciudadanos a los que debían garantizar su seguridad, cuando estos  marchando y pidiendo democráticamente al gobierno que cambiara el modelo económico y explotador al que los tienen sometidos y que cargaban como arma las cacerolas. 

 

Esperemos que la OEA y su Secretario General, el mercenario Luis Almagro, no solo se pronuncie, sino que envié una comisión a investigar las graves violaciones a los Derechos Humanos y a la Vida en Chile y proponga llevar a los culpables a la Corte Penal Internacional por delitos de Lesa Humanidad, comenzando por Sebastián Piñera.

 

(*) Periodista, politólogo y analista internacional.
La Habana, Cuba 11 de noviembre de 2019

Compartir este post

Repost0
14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 10:47

Compartir este post

Repost0
14 noviembre 2019 4 14 /11 /noviembre /2019 10:44

Compartir este post

Repost0
11 noviembre 2019 1 11 /11 /noviembre /2019 09:36

Compartir este post

Repost0