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12 septiembre 2013 4 12 /09 /septiembre /2013 19:50



Argentina_BsAs_Quilmes: Basta de hostigamiento al Centro Comunitario "20 de Diciembre"

"Queda prohibido no sonreír a los problemas, 
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños"

Pablo Neruda

El pasado mes de Julio, en el barrio "La Cañada" de Quilmes Oeste, Provincia de Buenos Aires, se concretaba el atentado incendiario contra el Centro Comunitario "20 de Diciembre". Atentado que destruyó totalmente el aula de eduación popular y donde se quemaron alrededor de mil libros que constituían la biblioteca al servicio del barrio y sus gentes trabajadoras.

Pocos días antes y no muy lejos de allí, en la localidad de Sarandí, se rememoraba la quema de miles de libros por las bestias de la última dictadura militar. Recordatoria y denuncia de aquel 26 de junio de 1980 donde ardieron 24 toneladas de libros del Círculo Editor de América Latina. Literatura "subversiva" según la craneoteca fascista de los milicos y sus laderos, que entonces arrasaban el pais a sangre y fuego -así tal cual-. (1) 

Ahora, 33 años después, son otros (son "tan" otros??) los que repiten el ritual de la quema masiva de libros, en el delirio impotente de pretender también hacer humo las ideas que son herramientas liberadoras. Palabras impresas conteniendo historias, mensajes, propuestas, experiencias, estudios; que dan sustento y formación para el cambio social, para la transformación liberadora que termine con la hegemonía de la opresión y la explotación, de la ignorancia y la desesperanza.

Tres décadas más tarde, estos otros ortibas del capital y su barbarie, resuelven destruir un punto de encuentro para la educación y la organización popular, reducir a cenizas su biblioteca, así como sus útiles de estudio y trabajo.
Son el huevo de la serpiente en los barrios. Con o sin uniforme, son la parca mercenaria de los enemigos de siempre. Los que  quieren condenar a la gente humilde a una eternidad de sumisión y miseria social
.
 

Estos sembradores de miserias, saben que estos libros son nuestras ganzúas de la vida. Que esas paredes comunitarias no encierran a nadie, más bien guardan caminos abiertos. Y que en estos espacios las puertas abiertas son para entrar y echar a andar. Sí, lo saben los desconocidos de siempre, por eso los ataques, el incendio, los robos, el hostigamiento represivo.

Ochenta años antes -en 1933- los nazis quemaban miles de libros en una plaza de Berlin (2). Y mucho antes, en 1562, en la región del Yucatán del actual México, militares y sacerdotes al servicio de la invasión hispánica, quemaban los famosos Códices Mayas (3).

En Chile fué la dictadura encabezada por Pinochet, la que ordenó quemar miles de libros prohibidos y odiados por inculcar ideas de libertad, justicia, liberación nacional y social... Del bestiario dictatorial argentino fué en Córdoba donde el criminal uniformado Luciano Benjamín Menéndez, jefe del III Cuerpo de Ejército, el 29 de abril de 1976, ordenaba una quema colectiva de libros, entre los que se hallaban obras de Proust, García Márquez, Cortázar, Neruda, Vargas Llosa, Saint-Exupéry, Eduardo Galeano y muchos otros. Al mismo tiempo que anunciaba "De la misma manera que destruimos por el fuego la documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana, serán destruidos los enemigos del alma argentina" (4).
Sabemos lo que significa para estos genocidas y sus partidarios "las maneras de ser cristiano y del alma argentina".

Ya en 1821 el destacado poeta, ensayista y polémico periodista Heinrich Heine sentenció: "Ahí donde se queman libros se acaba quemando también seres humanos". 

Nos resulta imposible dejar de asociar el atentado incendiario contra el Centro Comunitario "20 de Diciembre" en Quilmes Oeste, la destrucción total de su aula y la biblioteca de un millar de libros, de todos estos otros acontecimientos represivos cuyos fuegos lejos de iluminar han oscurecido no pocos períodos -conocidos como los peores- de la historia mundial.

No hay pequeño ni grande en la esencia de estos hechos de barbarie e intolerancia represiva. Hay cachetadas que en el rincón más aislado, de la casa más olvidada, de nuestros barrios más postergados, pueden resonar como un estruendo si hay oidos receptivos y voluntades dispuestas a difundir la agresión, convocando a la denuncia y la solidaridad.

El silencio no es sólo la peor opinión -como suele decirse-, sino que la historia expone muchos silencios que constituyen la peor complicidad: la del dejar hacer, la del desentenderse de una inmundicia en la que todos quedan atrapados sin excepción, unos como víctimas y otros como verdugos directos o indirectos. El "no te metás" es mentira. Nadie queda al margen. 
A pocas semanas del ataque incendiario del mes de Julio, se produce otro incursión nocturna organizada,  esta vez para robarse las principales  herramientas de las cooperativa de trabajo que son creadas y funcionan en el Centro Comunitario "20 de Diciembre".

Y hacen tan sólo algunos días, en horas de la madrugada, el barrio en alerta desbarató otra intrusión en perjuicio del humilde Centro Comunitario, donde todo falta, menos las ganas y la voluntad de reconstruirse para seguir adelante. Ganas y voluntad que constituyen el punto de apoyo fundamental donde se encuentran las gentes, sus capacidades y recursos para volver a empezar una y otra vez. No desde cero, sino desde la bronca transformada en experiencia y fuerza para ir a más y mejor. 

Muchas cosas suceden alrededor de un atentado, más allá de la intencionalidad de sus autores e instigadores. Más allá de las circunstancias de los acontecimientos represivos en si mismos, lo que sí destaca es la respuesta social en la defensa y la reconstrucción del espacio, sus actividades para el cambio social y propuestas de educación, cultura y poder popular.

Así, a pesar de la oscuridad de aquel incendio, en torno a esas cenizas y restos de maderas quemadas, se van articulando las confluencias solidarias. De lo que  intentaron transformar en hueco y ausencia, surge en cambio nueva obra colectiva y presencias solidarias. 
Dicen que por el barrio no llegó ayuda institucional ninguna para la reconstrucción. Tampoco llegó el  legendario Ave Fenix que resurge de sus cenizas.
Pero que les vale igual el pequeño churrinche -el "brasita"- que en estos días de septiembre alguien vió venir volando desde el arroyo Las Piedras y posarse en el sauce llorón del centro comunitario.
Lindo augurio primaveral del pajarito rojinegro, libre y rebelde, que no anda al alpiste, sino volando a su voluntad por encima de fronteras, alambrados y tranqueras.
Sin duda, con la primavera, el churrinche revoloteando solidario por el barrio, las fuerzas propias y hermanas, el rebrote está asegurado.
Más temprano que tarde, veremos que si algo se ha perdido, es más lo que se va consiguiendo desde la unión, el compromiso y la solidaridad. La continuidad no está cuestionada, por el contrario se garantiza desde el conjunto social y la experiencia militante.
Seguirá el aguante autoconvocado, repitiéndose a través de las Jornadas de Trabajo Solidario.

No faltemos, que cada quien ocupe su lugar y aporte lo que pueda. La presencia solidaria es tremenda herramienta y el mejor cemento para reconstruir.  Entonces sí estaremos seguros que los enemigos del sueño y la esperanza NO pasarán.

Las fuentes de información y comunicación directas son:


Contacto telefónico: Orlando Agüero 15-6361-2340
desde el extranjero  0054 - 9 -11- 6361-2340
Rodolfo López 4181 esquina calle 391,Quilmes Oeste.



notas:


jorge.alsur



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Published by redlatinasinfronteras
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